Bettinotti y Fernández

miércoles, 29 de abril de 2009

El escandaloso expediente de la soja transgénica

La soja transgénica se autorizó en sólo 81 días del verano de 1996. De 136 folios del expediente, 108 son de Monsanto, en inglés y sin traducción. Solá invocó un dictamen jurídico que aún no se había firmado. Amenazas al investigador de los efectos del glifosato sobre los embriones. Otro estudio sostiene que su fumigación exterminó a los predadores naturales del mosquito vector del dengue. Según D’Elía, en presencia de Buzzi intentaron sobornarlo para bajar las retenciones.

El expediente administrativo que fundamentó la autorización firmada en 1996 por Felipe Solá para introducir en la Argentina la soja transgénica de Monsanto resistente al herbicida glifosato tiene apenas 136 folios, de los cuales 108 pertenecen a informes presentados por la misma multinacional estadounidense. Ese trabajo está en inglés y en el apuro por llegar a una decisión predeterminada, la Secretaría de Agricultura ni siquiera dispuso su traducción al castellano. Se titula “Safety, Compositional, and Nutricional Aspects of Glyphosayte-tolerant Soybeans” y ocupa del folio 2 al 110 del expediente. Solá se apresuró a firmar la autorización apenas 81 días después de iniciado el expediente, el 25 de marzo de 1996, el mismo día en que los organismos técnicos plantearon serias dudas acerca de sus efectos sobre la salud y solicitaron informes sobre el estado de las autorizaciones en Europa. La resolución de Solá dice que intervino la Dirección General de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía. Pero ese dictamen jurídico recién se firmó tres días después, el 28 de marzo. ¿Quién dijo que en verano decae la laboriosidad oficial?

Tiempo record

El subsecretario de Alimentos Félix Manuel Cirio informa el 3 de enero de 1996 al presidente del Instituto Argentino de Sanidad y Calidad Vegetal (Iascav), Carlos Lehmacher, que le envía los documentos que Monsanto presentó a la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) en Estados Unidos, “para que inicie las tareas de análisis y evaluación de dicho material en lo concerniente a Bioseguridad para consumo humano y/o animal”. No hay en el expediente tal análisis ni evaluación, sólo requerimientos de información, que Monsanto no respondió. Sin embargo el 12 de enero el Iascav comunicó a Monsanto que consideraba la posible introducción en el mercado de la soja resistente al glifosato (folio 111). El 26 de enero, el Director de Calidad Vegetal del Iascav, ingeniero agrónomo Juan Carlos Batista agregó en otra nota a Monsanto que sería importante conocer la contestación de la empresa a las observaciones de la agencia estadounidense de drogas y alimentos, FDA (folio 113). Ante la falta de respuesta, Batista insistió el 9 de febrero: “De persistir interés por la prosecución del trámite, agradeceré nos remita lo solicitado” (folio 115). No era falta de interés sino de preocupación por el procedimiento administrativo que estaba asegurado en la más alta instancia. De allí el expediente salta al 25 de marzo con la firma de la resolución 167 de Solá, quien no necesitó ni tres meses para llegar a una decisión trascendente para la economía y la salud pública.

“Efectos no deseados”

El apuro se intensificó en los últimos días: se violaron los procedimientos administrativos vigentes, se dejaron sin respuesta serios cuestionamientos de instancias técnicas y no se realizaron los análisis solicitados. El 25 de marzo, el Coordinador del Area de Productos Agroindustriales del Iascav, Ingeniero Agrónomo Julio Pedro Eliseix, dirigió la nota PRAI 113/96 a su colega director de Calidad Vegetal del Iascav, Juan Carlos Batista. Le comunicó que antes de seguir con la evaluación del producto presentado por Monsanto era necesario establecer ciertos criterios de evaluación para organismos modificados genéticamente (OMG), en términos de Identidad y Nutrición y acerca de la “aparición de efectos no deseados”, como “alergenicidad, cancerogénesis y otras toxicidades”. También recomendó que la empresa garantizara “un correcto rastreo y recupero de la mercadería”, para poder rastrearla y recuperarla en caso de problemas. El mismo día, Batista pidió informes sobre la posibilidad de que Europa declarara la inocuidad de la soja transgénica como alimento y autorizara su importación.

Estos pasos quedaron sin respuesta ya que ese mismo día Solá autorizó en apenas 24 líneas que constan en el folio 135 del expediente, “la producción y comercialización de la semilla y de los productos y subproductos derivados de ésta, provenientes de la soja tolerante al herbicida glifosato”. Pero la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía recién dictaminó que Solá tenía facultades para suscribir ese acto administrativo el 28 de marzo, pese a lo cual el expediente le asignó dolosamente el folio 134. Es decir que el entonces secretario de Agricultura, Pesca y Alimentación concedió la autorización tres días antes de contar con el visto bueno de su asesor jurídico y sin esperar respuesta a las observaciones de peligro de sus técnicos. También después de la firma de Solá, el mismo 28 de marzo, la presidente del Instituto Nacional de Semillas, Adelaida Harries, informa que la soja resistente al glifosato cumple con los requisitos de inscripción en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares. En el folio 140 del expediente consta un documento que debería haberlo iniciado.

Una semana después de concedida la autorización, el ingeniero Batista envía al presidente del Iascav un escrito sin membrete, firma ni identificación del autor titulado “Organismos modificados genéticamente. Consideraciones para su Evaluación”. Dice que influirán en la calidad de vida de las próximas generaciones y que “este avance en caminos aún desconocidos, obliga a que sean desandados con prudencia”. Sus productos “deberían ser pasibles de estudios que garanticen no sólo los aspectos de impacto medioambientales y nutricionales sino, fundamentalmente, los referentes a seguridad e inocuidad”. Entre esos estudios menciona “absorción, distribución y biotransformación de sustancias químicas ‘in vivo’ o ‘in vitro’, ensayos experimentales de toxicidad en animales, de corto, mediano y/o largo plazo”, nada de lo cual se hizo aquí. Estas gravísimas irregularidades deberían acarrear la nulidad de la resolución como acto lícito, arrojan tardía luz acerca del vicio de origen de la mayor transformación económico-social y política producida en el país en las últimas décadas y explican que Solá sea uno de los portavoces del bloque agrario que ahora intenta subordinar a sus intereses al conjunto de la sociedad argentina.


Amenazas a un científico

Algunos de esos estudios recién se están haciendo ahora. Según el que realizó el investigador Andrés Carrasco, reproducido aquí hace dos semanas por el periodista Darío Aranda, el glifosato en dosis muy inferiores a las que se emplean en la agricultura produce gravísimas alteraciones embrionarias. El doctor en medicina Carrasco, de 63 años, trabaja desde hace casi treinta en desarrollo embrionario, fue presidente del Conicet y es Subsecretario De Innovación Científica y Tecnológica del Ministerio de Defensa. Realizó el experimento en su laboratorio de embriología molecular, con sede en el Instituto de Biología Celular y Neurociencias de la Facultad de Medicina, en la Universidad Nacional de Buenos Aires.

La difusión de su estudio dio lugar a virulentas reacciones del lobby agromediático.

Comenzó con una nota en Clarín de Matías Longoni, uno de los principales colaboradores del ex director del INTA y lobbysta sojero Héctor Huergo en el suplemento Clarín Rural, quien lo descalificó como “un supuesto estudio científico”. Siguió con una nota en La Nación, sobre un “estudio de supuesta validez científica”. Clarín está asociado con La Nación en la feria anual Expoagro, en torno de la cual se realizan cada año negocios por no menos de 300 millones de dólares vinculados con los productos transgénicos y sus encadenamientos económicos. A mediados de esta semana Carrasco fue víctima de un acto intimidatorio en la propia Facultad de Medicina, donde cuatro hombres llegaron hasta su laboratorio e increparon a una colaboradora de Carrasco. Dos de ellos, que parecían “muy nerviosos y exaltados”, se presentaron como miembros de la Cámara de la Industria de Fertilizantes y Agroquímicos y se negaron a dar sus nombres. Los otros dos dijeron ser abogado y escribano. En ausencia de Carrasco interrogaron a la investigadora y exigieron ver “los informes, los experimentos”, para lo que carecían de cualquier título. Dejaron una tarjeta del estudio Basílico, Santurio & Andrada a nombre del abogado Alejandro Felipe Noël. El decano de la Facultad de Medicina se solidarizó con Carrasco y le ofreció el asesoramiento del área jurídica de la facultad. Cuando desde la facultad llamaron al estudio para verificar la existencia del abogado recibieron la respuesta de que no estaba. Carrasco no oculta su indignación por la presencia amenazante de estas personas, que “no tienen derecho a hacer interrogatorios en un ámbito académico. Trataron de convertir en delito la difusión de mi trabajo, con una virulencia y agresividad enormes”. Por la noche encontró en el contestador de su teléfono insultos a “este señor que no quiere mostrar el informe”. Carrasco explica: “Si yo sé algo no me voy a callar la boca. En todo caso pongo en juego mi prestigio entre mis pares. Si lo que digo es falso, yo resultaré perjudicado, si es verdad, compartamos los beneficios de saber”.

El 16 de abril esa cámara (Ciafa) y la de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) dijeron en una declaración conjunta que para el Senasa el principio activo glifosato en su uso normal está dentro del grupo de activos de menor riesgo toxicológico y se lo utiliza con éxito en todo el mundo. Aprobado por los organismos de protección ambiental de Estados Unidos y Europa, se comercializa en más de 140 países. Agregan que no presenta efectos nocivos sobre la fauna, la microfauna ni la salud humana, ni tiene efectos inaceptables para el ambiente.

Todos nos beneficiamos

El dirigente de la Federación de Tierra y Vivienda Luis D’Elía dijo a este diario que durante una reunión propiciada por el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, Huergo le sugirió que recibiría beneficios económicos si colaboraba con la reducción de las retenciones a la exportación de la soja de laboratorio. El diálogo ocurrió en noviembre de 2007, cuando el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner elevó la alícuota del 27 al 35 por ciento, es decir varios meses antes de que la presidente CFK y el ministro de Economía Martín Loustau implantaran las retenciones móviles. D’Elía dice que el encuentro se produjo cuando él había renunciado a la Comisión Nacional de Tierras y su relación con el gobierno nacional parecía quebrada, a raíz de sus declaraciones sobre el conflicto en Medio Oriente. Buzzi, con quien en 2001 había formado parte del Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo), le pidió que lo acompañara a una entrevista en los estudios de Canal Rural, con el ingeniero Huergo, y luego los tres fueron a desayunar.

Buzzi le dijo que Huergo era “un fenómeno” y que podía ayudarlos a financiar toda la actividad a favor de las reivindicaciones de la Federación. Esos reclamos que D’Elía apoyaba, contra la concentración y la extranjerización de la tierra y a favor de una nueva ley de arrendamientos, no aparecieron en la conversación. “Me fui dando cuenta de que el punto principal que planteaban era la rebaja de las retenciones a la soja. Querían el apoyo de los movimientos sociales para eso”, dice D’Elía. Agrega que Huergo le guiñó un ojo mientras le decía: “Hay que defender la soja y con la soja tenemos que ganar todos, ¿me entiende?”. D’Elía concluye: “creyeron que como estaba mal con el gobierno me sumaría. Pero conmigo se equivocaron”.

La soja y el dengue

Un trabajo reciente del ingeniero agrónomo Alberto Lapolla vincula la epidemia de dengue con la sojización. Desde hace años se advierte una invasión de mosquitos de las especies Aedes y Culex en lugares del país y épocas del año inhabituales, como la pampa húmeda mucho más allá del verano. En 2008, la invasión se extendió hasta mayo, pese al descenso de la temperatura. Ya en 2007 y 2008 hubo casos de fiebre amarilla en Bolivia, Paraguay, Brasil y el Norte argentino, que entonces se adjudicaron a viajeros, porque es confortable pensar que el mal siempre viene de afuera. Con la epidemia de dengue de este año se hizo evidente que la invasión incluía al temible Aedes aegypti, vector de la fiebre amarilla y el dengue.

El estudio de Lapolla señala la equivalencia del mapa de la invasión mosquitera con el de la República Unida de la Soja, según la definición de la multinacional Syngenta: Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, donde el poroto transgénico de Monsanto se fumiga con el herbicida glifosato, y sus compañeros de ruta, 2-4-D, Atrazina, Endosulfán, Paraquat, Diquat y Clorpirifós. Todos los venenos mencionados “matan peces y anfibios, sapos, ranas, escuerzos, etc., es decir los predadores naturales de los mosquitos, de los que se alimentan tanto en su estado larval como de adultos”. Esto se comprueba en “la casi desaparición de la población de anfibios en la pradera pampeana y en sus cursos de agua principales, ríos, arroyos, lagunas y bosques en galería, así como el elevado número de peces que aparecen muertos o con deformaciones físicas y graves afectaciones en su capacidad reproductiva”, como han informado reiterados estudios e investigaciones.

A esto debe sumarse la deforestación en las áreas boscosas y de monte del Noreste y el Noroeste, que destruyó su equilibrio ambiental, “liquidando el refugio y hábitat natural de otros predadores de los mosquitos, lo cual permite el aumento descontrolado de su población”. Hace dos semanas visitó la Argentina la periodista francesa Marie-Monique Robin para la presentación de su libro El mundo según Monsanto, recién traducido al castellano. La ministra de Salud Graciela Ocaña la invitó a conversar, pero no pudo asistir a la cita porque fue llamada desde la presidencia por la irrupción de la epidemia de dengue. En su lugar, la audiencia se realizó con el secretario de Determinantes de la Salud y Relaciones Sanitarias, Licenciado Alberto Hernández. “Fue muy simpático y amable, pero no tenía la menor idea del tema. Al punto que me preguntó por qué había tantas fumigaciones”, fue el azorado comentario de la investigadora.

www.ecoportal.net

El cuento de la buena soja

Mariela Kogan tuvo la idea de contarnos un cuento… de la buena soja.

 

Realizado para niños, donde se reflexiona sobre el modelo rural, los problemas de la contaminación con agrotóxicos, la deforestación, el poder de las corporaciones, la soberanía alimentaria y el papel de la participación ciudadana.

 

El cuento de la buena soja tiene su propio blog, donde podes ver más sobre él, y también bajar actividades educativas para los niños!





lunes, 27 de abril de 2009



Volante que se está entregando en a la comunidad marplatense durante diferentes movidas en la vía pública

sábado, 25 de abril de 2009

Uruguay: funcionarios públicos, ¿saben que es el glifosato?

Entrevista a la doctora argentina Graciela Cristina Gómez, que está llevando una intensa campaña contra la práctica de los cultivos transgénicos. Esta nota ha sido publicada por Rebelión

Nos hemos puesto en contacto con la doctora argentina Graciela Cristina Gómez, que está llevando una intensa campaña contra la práctica de los cultivos transgénicos y, especialmente, contra el uso de los agrotóxicos como el Glifosato. Antes de leer la entrevista, en la cual nos brinda muchos detalles sobre este polémico y apremiante problema, los invitamos a ver un video colombiano que también trata el tema...Aquí 
Debemos confesar que publicamos la siguiente entrevista realmente preocupados por el tema y por sus consecuencias ya contrastadas. Además estamos sorprendidos por la liviandad y la superficialidad con las que nuestros dirigentes políticos, incluidos los candidatos a la presidencia, tratan los temas ecológicos. ¡De vergüenza!
Hoy tenemos el placer de habernos contactado con la Dra. Graciela Cristina Gomez quien en Argentina esta llevando adelante una fuerte campaña en el tema. 
Le agradecemos mucho la oportunidad que nos da de hurgar entre nuestras dudas para conseguir algunas respuestas autorizadas. 
¿Conoce cuál es la situación en Uruguay acerca de los agrotóxicos? 
En Uruguay la soja comienza a cultivarse en 1998, la importación de plaguicidas aumentó un 350 por ciento entre 1997 y 2005, especialmente el Round Up, según los datos de un organismo del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca .Lo que indica a las claras la gravedad del tema. 
Pero no solo eso, frutas, como la manzana, reciben cantidades increíbles de inseticidas y fungicidas y una vez cosechadas las vuelven a rociar con químicos para conservarlas. 
En Uruguay el endosulfán se usa en cebolla, tomate y frutas, pero su mayor uso es en la soja, como en Argentina, sabiendo que está prohibido en 55 países incluido EEUU. El Senasa, los gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos deben creer que es sal de mesa. Me pregunto ¿Saben qué frutas están comiendo? Si se fumigan campos de soja, cómo no hay registros de gente afectada por las fumigaciones, o también son silenciados o ignorados como en Argentina. 
¿Hay productos no nocivos para fumigar la siembra? 
Si los hay, agroecológicos, pero no hay interés en investigar y llevar a la práctica este tipo de métodos porque las mismas “fabricas del espanto”, te venden semilla y el plaguicida, no te dejan elegir, el negocio viene en combo. Son un poco más caros por eso no los usan. 
El decano de una universidad de Argentina dice que "el glifosato es de baja toxicidad", uno de Medio Ambiente quiere fumigar en la vereda de las casas, otro de Misiones te invita a invertir en la provincia recibiéndote con la copa de bienvenida de glifosato. O tienen el bolsillo encadenado a Monsanto o se equivocaron de profesión. Hacer política no te habilita a jugar con la salud de una población, si no quieren ver los estudios concluyentes que existen sobre el Round Up, sigan con su ceguera como todos los genocidas que los rodean, sigan engrosando su cuenta bancaria, y miren como enferman "por la baja toxicidad" los banderilleros de Las Petacas, Silvino Talavera y los primitos Portillos ya fallecidos, que podrían ser sus hijos, pero no habrán la boca. 
"La cuenta regresiva para el granero del mundo”, como dice mi nota, ya comenzó, la soja tiene poca vida, Pachamama se encargará de finiquitarla. Vayan pensando en regar su jardín con el excedente de glifosato, que va a sobrar. Sigan rociando camalotes, las cabezas de alumnos de escuelas rurales, las vías del tren, plazas y parques con el "matayuyos". Rachel Carson, pudo con el DDT, éste nuevo asesino también será prohibido, lamentablemente a costas de las vidas de mucha gente. 
En “Lo que no se dice del arroz” habla de los efectos malignos de las fumigaciones, de los campos de arroz y de los de soja, ¿qué datos específicos tiene de Uruguay? 
La ciudad de Bella Unión, está rodeada de arroceras. Se está echando insecticidas y otros herbicidas literalmente arriba de los pueblos, ya hay varios problemas de salud en gente de lugar, y afecciones respiratorias en niños. El polvillo también es otra causa de enfermedades en Tacuarembó. La descarga y depósitos en silos, hace que el polvillo esté presente en el aire. El traslado y secado de la cáscara de arroz produce una nube constante Los niños que residen a un radio de tres cuadras son afectados con enfermedades respiratorias, asmas y alergias. 
Pero instalar filtros adecuados, es muy costoso y la firma Saman no se mostraba dispuesta a hacerlo, por lo que sé, se la intimó a relocalizar la planta. 
En Santa Fe el gobernador vetó una ley de silos, y eso no sucede, Samán debe estar pensando radicarse allá. 
¿Hay ignorancia de estos temas en los organismos oficiales? 
La ignorancia de los funcionarios públicos es tal, que como dice la Revista Superficie de Misiones, no sé si es ignorancia o complicidad genocida, ya que como digo siempre, se PUEDE desconocer sobre fumigaciones, glifosato o “deriva”, pero no se DEBE desconocer la normativa trabajando en un organismo oficial. En Uruguay tienen una Resolución del año 2004 del Ministerio de Ganadería ,Agricultura y Pesca ,que fija 500 mts de distancia para las fumigaciones aéreas y 300mts para las terrestres, lo que ya habla a las claras ,la desprotección de las familias que viven cerca de campos de soja, ya que esa distancia es un disparate, teniendo en cuenta la “deriva” y leyes provinciales de Argentina, que a pesar de ser insuficientes, fijan una distancia mayor, lo que hoy ya no es suficiente, teniendo en cuenta que hasta se fumiga en horario nocturno y sobre las casas. 
Tampoco hay líneas agronómicas porque las Comunas son clubes de barrio, no municipios, están interesados en otros temas, porque de éste "no saben nada" expresando con total desvergüenza "no vamos a ir contra el campo".
¿A qué se deben esas falencias en la normativa de Uruguay? 
El desconocimiento e ignorancia de los funcionarios uruguayos en estos temas, de otra manera ¿cómo explica que la en revista del Plan Agropecuario (mayo – junio del 2001), se afirme que “el uso del glifosato no afecta al medio ambiente ni a la salud humana”. Y que “No contamina las aguas ni el suelo ya que se inactiva en contacto con el mismo”. No tienen idea del glifosato y sus efectos , tampoco les interesa ahondar en éstos temas , de otra manera no tendríamos que leer estas barbaridades ni escuchar con qué desparapajo hablan en los medios funcionarios argentinos como Mackler de Medio Ambiente de Santa Fe y Alsina de Misiones, esa gente debería renunciar. No se vuelve de semejante papelón. 
¿Cómo ve estos temas en el futuro de nuestro país? 
Al ver que se termina con moratoria sobre los transgénicos, dándole vía libre a las multinacionales, cuya única finalidad es que Uruguay pase a formar parte de la “Republica Unida de la Soja” como Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia, dándole razón a la investigadora Marie Monique Robin, quién lo anticipa en su libro “El Mundo según Monsanto”, qué más se puede decir. Ignorando todo esto establecen una “coexistencia regulada en la utilización de organismos genéticamente modificados”, sin discutir con los sectores y organismos interesados, campesinos y ambientalistas. Prometiendo crear una Comisión que crearía una ley de biotecnología en el plazo de un año, esto fue creo que en julio de 2008, el plazo se termina y de la ley no hay novedades, o solo fue otra promesa más, ahogada por intereses a los que poco les importa la salud, la biodiversidad ni la soberanía alimentaria de los uruguayos. 
Buen tema para incluir en la agenda de los próximos candidatos a elecciones, que como en mi país, se llenan la boca con las palabras "Desarrollo Sustentable”, me gustaría que alguno de ellos me contestara de qué se trata el Informe Brundtland, estoy segura que no tienen ni idea, pero suena bien en las campañas también lo BIO, que en práctica es NECRO y lo seguirá siendo, mientras haya personajes como los que ya le nombré. 
¿Qué podemos, como ciudadanos exigir a nuestras autoridades? 
Que se haga un control efectivo sobre estos temas y OMG, pedirle al gobierno que obligue a las empresas a identificar los productos transgénicos, el control ES POSIBLE, lo que no hay es voluntad de realizarlo. El gobierno uruguayo pone a Nueva Zelanda como ejemplo en materia de producción agropecuaria, porqué no sigue su ejemplo y prohíbe el uso de endosulfan, o se suma, como las 172 regiones europeas que se han declarado "Libres de Transgénicos" o extendieron su moratoria, como Suiza y Grecia donde es creciente el rechazo a estos productos. 
Alertar cuando vean fumigaciones cercanas a poblados o huertas, denunciar sin miedos, la salud de la gente está en juego y no se están tomando las precauciones debidas. Promover la agroecología, educación e investigación, privilegiando la producción local para el consumo local, como dice Altieri. 
El glifosato, no es biodegradable, miles de estudios lo confirman. El director del Registro Nacional del Cáncer, del Ministerio de Salud Pública, Dr. J. A. Vasallo, en su libro Cáncer en el Uruguay, de 1989, expresó que hay un incremento del 64% en los últimos 30 años, somos conejillos de indias de estas multinacionales genocidas, el agrocidio es real, hagamos algo ahora, mañana será demasiado tarde. 
¿Un último mensaje que quiera dar? 
Si, a los "mediocres masivos de la in-comunicación", como los llama el Dr.Vennera: -Los medios hacen notas nombrando los feedlot o el veto de la ley de silos, temas tocados por nosotros, ambientalistas de un pueblo perdido en el norte, que denunciamos mucho antes que estas nuevas noticias." Fotocopias" de las nuestras, a las que nunca les dieron un espacio, pero "copian y pegan" de mi blog .Lo más cómico de una de ellas es que entrevistan a un andrólogo, al que en ningún momento le preguntaron por la infertilidad masculina producida por los pesticidas, denunciada por médicos rurales, o sobre espermatozoides masculinos, la pobre calidad seminal, y el descenso en el recuento espermático, que mermó más de un 45%, y lo que eso significa. 
"No se trata de convertir el periodismo en panfleto, pero sí de decir bien alta la verdad y ser la voz de los sin voz, condenados al ostracismo por un modelo comunicacional miserable al servicio del mercado. Maldigo al poeta que no toma partido, dijo Gabriel Celaya. Yo maldigo al periodista que no toma partido por los pobres, los sin voz, los indígenas, los trabajadores, los humillados, los olvidados, los que sufren, los que resisten, los que luchan", dijo Pascual Serrano. 
-Es el derecho a informar y ser informados que tenemos todos, pero CON LA VERDAD, dejen de ser CÓMPLICES. 
La Dra. Gómez a quien mucho agradecemos su atención y con la que nos mantendremos en contacto para seguir esta lucha, es: 
Abogada (UBA)-Escribana (UNR)-Bachiller en Derecho (UBA)-Profesorado de Ciencias Jurídicas, UBA (en curso)-Certificado de Orientación Notarial, Registral e Inmobiliaria (UBA)-Curso de Práctica Notarial (UCA)-Curso de apoyo para acceso a la función Notarial (Colegio de Escribanos Cap.Fed.)-Asistencias a: 54 Seminario Laureano Moreira (Academia Nac. del Notariado)- -"Congreso Internacional de Derecho Ambiental"-"III Congreso de Jueces del Mercosur"-"Taller de Fiscalías Ambientales"(5 al 8 de noviembre de 2008 (UBA) Buenos Aires-Disertaciones dadas: "Santa Fe, medioambiente ¿cómo estás? Fiesta del Libro N° XIV, San Justo 9, 10 y 11 de octubre, Club Sanjustino-Entrevistas: tv y radio (ver blog

viernes, 24 de abril de 2009

Dibujos y más dibujos



Endosulfán

Semilla trasngenica

Monocultivo


Por Gervasio Umpiérrez (Montevideo, Uruguay)


Rodeados de soja (por Gustavo Duch Guillot)

Vivimos rodeados de soja. Cuando entramos a un supermercado salimos con las bolsas llenas de soja. Leche de soja, aceite de soja, yogurt con soja, bebida de soja, cremas de belleza con proteínas de la soja y ahora –en oferta 3×2– caldo de soja. También tenemos soja invisible (lecitina) en muchos otros productos como la bollería, chocolates, helados, galletas y un largo etc. Pero sobre todo consumimos soja (y transgénica, por cierto) cuando consumimos huevos, leche o carne de las industrias ganaderas europeas. Toda la ganadería industrial, apretadita en sus establos y jaulas, es alimentada con piensos que contienen altas proporciones de soja. Podríamos decir que una de las características de la alimentación de nuestro país es la dependencia de la soja.

Para que tanta soja esté en circulación se requieren muchas tierras cultivables dedicadas a su cultivo. Los mayores productores de soja son China y EEUU, y los países del cono Sur de América Latina (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia) que exportan casi la totalidad de su producción a China y Europa. En Argentina o Paraguay, casos que conozco bien, la expansión de los cultivos de soja ha sido extraordinaria, y viene impulsada básicamente por esta necesidad de soja para la ganadería europea. Fíjense de qué dimensiones estamos hablando: actualmente, en Paraguay y Argentina la mitad, ¡el 50%!, de la producción agrícola es cultivo de soja. Donde había vacas, hay soja, donde había huertos, hay soja, donde había biodiversidad, hay soja, donde había bosque, hay soja, y –fundamental– donde había trabajo, alimentos, campesinas y campesinos, aldeas y pueblitos y un tejido rural vivo, hay soja.

Hay que romper con la imagen saludable y beneficiosa de la soja. No porque en sí misma no sea sana (aunque debe controlarse su uso en edades infantiles), sino por todo lo que esconde su producción. El boom de la soja, en mi opinión, es el gran ejemplo del modelo económico que nos ha llevado a la crisis ecológica, alimentaria, social y económica. El capital financiero y el capital especulativo se han concentrado en inversiones como la soja sabiendo que hay una demanda muy alta para engordar a nuestras gallinas, vacas y cerdos. Y nada ni nadie ha puesto freno a esa búsqueda de beneficios a costa de muchos otros aspectos fundamentales como el bien social, el respeto al medio ambiente y la salud de las personas. Es un buen ejemplo de un modelo productivo en una economía de mercado que no encaja con las necesidades futuras ni tiene en cuenta los perjuicios actuales.

La soja es el monocultivo del siglo XXI: se cultiva en inmensas extensiones robadas a las pequeñas chacras, a los huertos, a los bosques, con maquinaria muy especializada y con muy poca mano de obra. Sólo en Argentina se calcula una deforestación de 300.000 hectáreas cada año para ganar terrenos a favor de la soja. Y ahora sufren las consecuencias de una grave sequía que muchos investigadores relacionan con esta desaparición de masa forestal. Pero, tengamos una cosecha buena, como la del año pasado, o mala como la de este, hay una serie de perjudicados que nunca se escapan de los males de este modelo económico que somete a la naturaleza y a las personas. La agroindustria espera cosechar dinero al mayor ritmo posible, superando el tiempo de la naturaleza a base de química. En concreto, con la soja se utiliza una modalidad transgénica preparada específicamente para resistir un tipo de herbicida. Los campos se riegan desde avionetas con litros y litros de ese herbicida, exterminando todo tipo de vida (plantas e insectos) excepto a la soja. Además de destruir ecosistemas, las fumigaciones también destruyen vidas humanas: son ya miles las denuncias de personas que han enfermado a consecuencia de las mismas. Vivir en pueblos convertidos en islas –rodeadas de soja por todas partes– significa estar expuestos por vía inhalatoria, por contacto en la piel y por el agua, a buena dosis de insecticida en el organismo. Se han documentado, decía, casos de malformaciones en fetos, abortos y partos prematuros, problemas renales en muchos niños y niñas y un aumento exponencial de casos de cáncer, neumonías y problemas neurológicos.

Así, lo que tenemos al principio y al final de la cadena de la soja poco tiene que ver con los milagros de la soja. En un extremo, países volcados insensatamente en un cultivo industrializado, sin mano de obra, que se expande sin consideración ecológica alguna y que sustituye la producción de alimentos locales por alimento para la ganadería (y la pérdida de eficiencia que eso supone). En el otro extremo, unos consumidores que pagamos y engullimos carne producida en grandes y contaminantes granjas-fábrica. Y, en los dos extremos, la ganadería campesina ha quedado aplastada. Digo yo que ahora les faltaría una vuelta tecnológica más. Al igual que han hecho con las pobres matitas de soja, que nos inoculen a todos los seres humanos genes transgénicos de avestruz para que, cuando veamos tantas injusticias a nuestro alrededor, tanto desprecio por la naturaleza y ninguna voluntad política para sacar al capitalismo especulador de la agricultura, todo lo que nos limitemos a hacer sea esconder la cabeza. ¿Genes contra nuestra rebeldía? Bien al contrario, la lucha por un modelo agrario social alternativo –la soberanía alimentaria–, se está transmitiendo boca a boca con la convicción de que la agricultura transgénica –como la paradigmática soja– no es aceptable. Así se pondrá en evidencia en la manifestación convocada para hoy en Zaragoza cuyo lema, “no queremos transgénicos”, constituye un paso en esta buena dirección.

Gustavo Duch es Director de Veterinarios Sin Fronteras

El libro “El Mundo según Monsanto” se presentó en Argentina, Chile y Paraguay

La periodista y documentalista francesa Marie-Monique Robin autora del libro "El Mundo según Monsanto", presentó su libro y video en Santiago, Asunción, Buenos Aires y otras ciudades argentinas, entre los días 27 de marzo y 4 de abril.

En el libro “El Mundo según Monsanto” (2008-2009) y en el documental del mismo nombre (110 minutos de duración, de Arte TV) Robin desenmascara a Monsanto, corporación transnacional que no ha vacilado en producir y poner en el mercado químicos cancerígenos, y cometer aberraciones en el campo de los organismos genéticamente modificados o transgénicos. Además, revela los métodos corruptos con los que la transnacional obtuvo autorizaciones de la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA) y de la Agencia para la Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA) de EE.UU. La probidad de ambas instituciones queda bastante cuestionada.

Marie-Monique Robin ganó el Premio Rachel Carson (2008) por el libro "El mundo según Monsanto", que recibirá este año en Noruega.

El libro es un best seller en Francia -100 mil ejemplares vendidos y hasta ahora ha sido traducido a 10 idiomas. La autora llegará a Chile luego de presentar su obra en Argentina, y desde acá continuará a Paraguay. Desde la publicación del libro ha viajado por todo el mundo.

Detalles de su visita en: http://www.monsantopeligros.blogspot.com/


Organizan por RAP-AL: 

Buenos Aires: CETAAR (RAP-AL Argentina)

Asunción, Paraguay: Altervida (RAP-AL Paraguay) Santiago de Chile: Alianza por una Mejor Calidad de Vida (RAP-AL Chile)

jueves, 23 de abril de 2009

Invitación: El mundo según monsanto

Tras el violento y brutal desalojo de familias del Ba. Pueyrredón, realizado el día viernes 17 de abril, día en que estaríamos proyectando la película, y ya que muchos conocidos y compañeros fueron golpeados y/o encarcelados injustamente, la asamblea decidió suspender la actividad antedicha.

Con tal motivo, pedimos disculpas a aquellos que se acercaron ese día y comunicamos e invitamos a todo aquel que quiera concurrir el próximo viernes 24 de abril a las 19, 30 hs., en la Biblio. Juventud Moderna (Diag. Pueyrredón 3324- 1° piso) para participar de la proyección y debate.

La entrada es libre y gratuita.


EL MUNDO SEGÚN MONSANTO

 

De la dioxina a los OGM. Una multinacional que les desea lo mejor.

MARIE-MONIQUE ROBIN

 

Una crítica demoledora sobre la actividad de la multinacional norteamericana Monasanto, la empresa líder en la producción de alimentos transgénicos (OGM).

 

   Con una destacada presencia en más de 46 países y unos beneficios impresionantes, Monsanto se ha convertido en la empresa líder de los organismos genéticamente modificados (OGM), así como en una de las compañías más controvertidas de la industria mundial por la fabricación de PCB (piraleno), devastadores herbicidas (como el agente naranja durante la guerra de Vietnam) o la hormona de crecimiento bovino (prohibida en Europa).

   Desde 1901, fecha de su fundación, la empresa de Missouri ha ido acumulando infinidad de procesos penales debido a la toxicidad de sus productos, aunque hoy se presenta como una empresa de “ciencias de la vida” reconvertida a las virtudes del desarrollo sostenible. Gracias a la comercialización de las semillas transgénicas (más del 90% del mercado mundial), Monsanto no solo controla una parte importante de la alimentación mundial y la forma en la que se produce, sino que pretende extender su poder sobre las formas de vida tradicionales de una parte importante del planeta.

   Basándose en documentos inéditos, testimonios de afectados y víctimas, campesinos, reconocidos científicos y destacados políticos, El mundo según Monsanto reconstruye la génesis reconstruye la génesis y desarrollo de este gigante industrial, la primera productora mundial de semillas, una empresa que según declaran sus responsables “sólo quiere nuestro bienestar”.

 Monsanto en Argentina:

Según datos recabados por la autora, en 2007 los cultivos transgénicos (el 90% de los cuales presentan características genéticas cuya patente posee Monsanto) cubrían cien millones de hectáreas, más de la mitad se encuentran en los Estados Unidos (54,6 millones) seguido de Argentina (18 millones), Brasil (11,5 millones), Canadá (6,1 millones), la India (3,8 millones), China (3,5 millones)… ¿Es la Argentina Monsanto dependiente?

Más repercusiones de la acción del 15 de abril


Nota publicada en el diario El Atlántico de Mar del Plata

Se legitima la soja con un mosquito

Lucía Gorricho escribió una nota sobre la acción del 15 de abril frente al congreso pro fumigaciones.

Esta mañana estuve en un escrache que se hizo en la puertas del Hotel Sheraton de Mar del Plata. Adentro estaba funcionando un congreso internacional de fumigaciones organizado por la empresa Agrofum SA con un costo para los asistentes de 500 dólares. Este congreso tiene el objetivo de perfeccionar técnicos de empresas y productores industriales para aumentar los rendimientos económicos de la actividad agrícola mediante la eliminación de plagas que perjudican la producción.

No es novedad que nuestros campos están siendo destinados a producir soja. También es sabido que el monocultivo genera agotamiento del suelo, desplazamiento de personas que son reemplazadas por la mecanización y alteración ecológica producto de los fertilizantes y plaguicidas que se incorporan masivamente con el objetivo de reemplazar lo que la naturaleza ya no puede o no quiere dar. Es más grave aún el problema porque los frutos de este circuito se miden en dólares que deja el mercado externo y no en alimentos (sólo se consume un porcentaje muy chico de la producción y el resto es exportado para alimentar ganado o para generar biocombustible y así saciar los requerimientos energéticos de los países industrializados).

Durante la década del 90 nos bombardearon en programas televisivos, revistas y propagandas oficiales con las virtudes alimenticias de la planta de la soja para justificar el cambio de modelo. Ahora necesitan legitimar el uso de productos químicos y la ventaja de los mismos. Pero ¿Qué ventajas se pueden encontrar que justifiquen usar veneno sobre los campos, animales y personas?

Yo no entendía por qué desde los medios empresariales se hablaba tanto de los casos de dengue porque siempre murieron personas producto de esta enfermedad medieval. Hay además otras enfermedades mortales también que atender. Pero hoy cuando estábamos en la calle con los carteles que decían: “Biodiversidad igual vida, agrotóxicos igual muerte” y “Basta de fumigar (nos)” frente a las cuatro por cuatro estacionadas en la puerta del Hotel, hubo mucha gente que circulaba y nos increpaba pensando que estábamos en contra de las fumigaciones por el mosquito. Algo que era tan claro, simple y serio: no pongan veneno en los campos porque es alimento y porque provoca malformaciones en las personas, se transformó en algo confuso y “antipopular”. Logran legitimar cualquier acción que necesiten para enriquecerse aún más.

Para terminar con el mosquito del dengue hay que eliminar los lugares donde se genera. Rociar veneno es una medida momentánea y por ende, poco efectiva. La fórmula es sabida pero nuestros funcionarios no están dispuestos a dar tanto: para que no haya más mosquitos no hay dejarle lugares para que se desarrollen sus huevos. Se necesita entonces que existan políticas de saneamiento, tendido de redes de cloacas y limpieza o desestructuración  de lugares abandonados públicos o privados como desarmaderos, piletas o basurales.

Cuando los insectos andan por el aire, exterminarlos en mucho más complicado y en este supuesto intento por resolver el problema rociando para las cámaras de televisión las plazas y los parques, se contamina el aire que respiramos y como consecuencia todo nuestro organismo y el medio ambiente que nos contiene.

Hay algunas cosas que podemos hacer para erradicar el modelo económico impuesto (y de paso al mosquito del dengue): denunciar activamente a los monopolios que lucran con la soja y asfixian a los productores menores, pensar en que es posible otro modelo agrario (regional, con trabajo genuino y producción de alimentos sanos) y sobre todo no consumir información de los medios masivos de comunicación porque engañan, manipulan, difunden el miedo y crean enemigos equivocados (cualquier parecido con el tema de la seguridad no es mera coincidencia).

Nuestro mal sigue siendo el hambre, la falta de cloacas, agua potable y viviendas, la concentración de la riqueza y el desprecio por la vida.  Atacando las plagas con veneno se elimina la diversidad biológica y cultural del sistema. El mosquito del dengue es el chivo expiatorio de políticas agroeconómicas responsables de muchas, muchísimas más muertes.

 

Lucía Gorricho
15 de abril de 2009

  


Nota: La actividad de denuncia fue organizada por la “Asamblea de autoconvocados Paren de fumigarnos” y contó con carteles colgados sobre los árboles y postes junto con otros exhibidos frente a los autos que frenaban por el semáforo, personas con barbijos y fotos con nenes y adultos deformados por las reacciones ante las fumigaciones en el campo, una avioneta negra hecha de cartón con el símbolo del veneno adornando la actividad, volanteada a los peatones y a los pasajeros de los colectivos, bombos y una mateada de balance y cierre.

Acción del 15 de abril


Realizamos una concentración el miércoles 15 de abril, a partir de las 9 hs, frente al Hotel Sheraton situado en Paso y Alem, donde se estuvo desarrollando un congreso internacional pro-fumigaciones.



Puntonoticias, se interesó en nuestra acción...



Con una protesta pedirán eliminar fumigaciones con agroquímicos

La Asamblea "ParenDeFumigarnos" realizará una concentracióneste miércoles, a partir de las 9, frente al hotel situado en Paso y Alem, donde se estará desarrollando un congreso internacional pro-fumigaciones. En varias zonas del partido de General Pueyrredon hay denuncias por el uso de agroquímicos y su consiguiente riesgo para la salud, la biodiversidad y la cultura

La actividad continuará el viernes 17 de abril con la proyección de la película "La vida según Monsanto", a las 19.30, en la Biblioteca Juventud Moderna, situada en Diagonal Pueyrredon 3324, 1° piso. 

Estudiantes universitarios, profesionales, vecinos, alumnos y docentes de la escuela agropecuaria de Laguna de los Padres que sufrieron intoxicaciones por la fumigación de un campo vecino y ambientalistas, se reúnen desde hace más de seis meses para debatir y encontrar una solución ante una problemática que va en es ascenso. “Nos están fumigando a todos porque estamos comiendo verduras con agrotóxicos, están envenenando a la población que come esa verdura”, aseguraron. 

Los miembros de la asamblea de autoconvocados ParenDeFumigarnos aseguran que “no alcanza con que se cobren multas a los que fumigan porque no estamos dispuestos a cambiar salud por dinero. Hay que parar de fumigar", resaltaron. 

En Mar del Plata, los vecinos del barrio Santa Isabel han salido a denunciar esta situacióny pusieron al descubierto la realidad con la que conviven a diario: enfermedades en la piel y respiratorias, muertes de animales y la indiferencia de los funcionarios de turno. Vivir en terrenos linderos a campos implica sufrir las consecuencias de los agrotóxicos. 

Pero también, alertan que lo puede sufrir quienes consumen la cosecha porque no hay inspecciones. En los campos de la zona se fumiga con avioneta y con fumigadoras terrestres, parecidas a los tractores. 

Las denuncias de los habitantes del lugar son reiteradas, y de una de ellas, radicada en la Fiscalía de delitos culposos y contra el medio ambiente, a cargo de María Teresa Martínez Ruiz hace más de un año, surge que se está fumigando a los vecinos con glifosato, atracina, acetaclor, entre otros agroquímicos

La causa, mencionaron los vecinos, se cerró hace tiempo debido a que, según la Justicia , no se encuentran pruebas que indiquen que las fumigaciones realizadas perjudicaron a la salud humana. 

En una oportunidad, después de una de las fumigaciones, murieron gallinas, conejos y cachorritos de una perra, y también varios vecinos tuvieron que ir a la salita sanitaria de Chapadmalal. 

Desde la Asamblea señalaron que el encargado de controlar la utilización de agroquímicos es el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia. "En la ciudad, hay una Delegación, y el área de control de fumigaciones está a cargo de Cristina Irazábal. Su trabajo consiste en recibir todas las denuncias realizadas ante la Justicia , vinculadas con problemas surgidos por la utilización de agroquímicos, constatar el daño y, si hay infracción, elevar una multa que va desde los $7 mil". 

Vecinos y ambientalistas se reunieron con Irazábal, quien les manifestó que “no podía controlar todo ella sola, que las frutas y verduras que se venden en los mercados del rubro no tienen controles sanitarios, aparte se vende mucha de la verdura en negro por lo que es imposible controlar”, recordaron.