Bettinotti y Fernández

martes, 22 de febrero de 2011

Cansado del glifosato, un productor disparó contra un fumigador

El hecho ocurrió en San Benito, provincia de Entre Ríos. Julio Ariza es jubilado, sufre epilepsia y perdió parte de su ganado debido al glifosato. Harto, disparó contra la aeronave de su vecino que fumigaba cerca de su propiedad.

Harto de reclamar ante las autoridades locales sin obtener respuestas, un productor agropecuario de la localidad entrerriana de San Benito tomó una decisión drástica: le disparó en pleno vuelo a un aviónfumigador que pasaba por su campo y ahora debe afrontar una causa judicial por no contar con el registro de sus armas.

Julio Ariza, un pequeño productor jubilado de 66 años (que sufre epilepsa y cuya mujer sufrió la pérdida de 18 kilos en los últimos años, según relató) comenzó a preocuparse por los abortos masivos que hace un año comenzó a tener su ganado. “Perdí 30 lechones y las chanchas quedaban infértiles. No sabía lo que pasaba, las chanchas comían siempre lo mismo, hasta que un vecino me dijo que la causa era el glifosato”, relató Ariza en el programa “Entre el Ruido”, de Radio Nacional Santa Fe.

La propiedad linda con un campo en el que se cultiva soja al que su vecino fumiga con agroquímicos que se esparcen sobre la vivienda y el ganado de Ariza. Según el productor, no se respetaron las distancias mínimas exigidas por la legislación local para realizar las fumigaciones.

“Estaba tomando mate en la cocina y escuché un ruido: era el avión fumigador. Teníamos viento norte y el veneno me venía a mí”, describió Ariza.

El productor sostuvo que los agroquímicos afectaron a sus cerdos, a sus pollos y a sus colmenas: “No quedaba uno. Doscientos pollos, las abejas, no quedaba nada”, dijo el ruralista.

“Salí y le dije que pare. El tipo me miraba y pensó que era broma. Así que fui y le pegué un tiro”, recordó Ariza quien aseguró que por la clase de arma y munición que utilizó “al piloto y a la máquina no les pasó nada”. Las pericias determinaron que la aeronave sufrió “daños menores”.

“La paciencia se me acabó. Él me está matando de a poco. Llegó el límite”, se justificó el productor quien deberá afrontar una causa judicial por abuso de arma de fuego y la falta de registros.

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