Bettinotti y Fernández

viernes, 30 de octubre de 2009

Paraguay: Muerte de seis indígenas por agrotóxicos

COMUNICADO DE PRENSA

Las siguientes organizaciones: COPEP, MAP, CNOCIP, MNST, OLT, ONAC, SEIJA, CSER, POJOAJU, MLAL y CONAMURI, se dirigen al público general para expresar enérgicamente su indignación ante la muerte de seis indígenas, tres niños recién nacidos y tres adultos, miembros del pueblo mbya guaraní, en la reserva Ypeti Tajy, distrito de Aba’í, Departamento de Caazapá, hace más de un mes, hecho que saliera a la luz recientemente y que ha sido provocado por su exposición a los agrotóxicos utilizados en los cultivos de soja transgénica en los alrededores de la comunidad, según altas probabilidades reveladas por autoridades del Ministerio de Salud, el Intendente de la localidad y la Fiscalía.

Cuando ni siquiera las condiciones mínimas para el cultivo de soja transgénica se preveían, como la existencia de barreras vivas, y cuando los síntomas de las muertes se asocian directamente con los efectos provocados por la contaminación con agrotóxicos, no es posible arribar a conclusiones más claras.

En el Paraguay la oligarquía del campo se mueve a sus anchas y compra el silencio y la complicidad de los medios de prensa aliados a la burguesía para atenuar los hechos que están ocurriendo respecto a la fumigación indiscriminada con pesticidas.

Repudiamos la actitud soberbia de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) en la persona de Héctor Cristaldo, ante la muerte de estos seis indígenas, ya que restaron importancia al tema con argumentos poco menos que irresponsables, sabiendo, incluso, que los funcionarios de la Sexta Región Sanitaria manejan la hipótesis de que habría más casos de muerte por intoxicación aguda en la región. Desnutrición, tuberculosis y enfermedades de la vía respiratoria son problemas desatados a raíz de la exposición a los agroquímicos.

Condenamos el hecho de que en una comunidad cercada por plantaciones transgénicas, donde la pobreza extrema y la ausencia del Estado son desventajas de por sí intolerantes, se den situaciones acuciantes como las inducidas por el agronegocio.

Exigimos, por lo tanto, de las autoridades la investigación profunda de estas muertes hasta llegar a los responsables directos e indirectos.

¡No más uso de agrotóxicos contra las comunidades!
¡Por un Paraguay libre de transgénicos!


FIRMAN:
Coordinadora de Productores Ecológicos del Paraguay (COPEP)
Movimiento Agrario Popular (MAP)
Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesina, Indígena y Popular (CNOCIP)Movimiento Nacional Sin Techo
Organización de Lucha por la Tierra (OLT), Organización Nacional Campesina (ONAC)
SEIJA
Centro de Servicios y Estudios Rurales (CSER)POJOAJU
Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI)
Movimiento Latinoamericano de Laicos (MLAL).

.............................
Pablo Valenzuela
Unidad de Comunicación
SOBREVIVENCIA, Amigos de la Tierra Paraguay
Isabel La Católica 1867
Asunción - Paraguay
Telefax: (595 21) 480 182 - 425 716
Cel: (595 991) 704 548
email: ecomunica@sobrevivencia.org.py
sitio web: www.sobrevivencia.org.py

Noticia Fuente: http://www.rap-al.org/index.php?seccion=8&f=news_view.php&id=332

Brasil: ANVISA retiene 1 millón de litros de agrotóxicos de Syngenta

Brasilia, 5 de octubre de 2009. La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) interceptó la comercialización de cerca de un millón de litros de agrotóxicos en una fábrica de la transnacional suiza Syngenta en Paulina, Sao Paulo, tras detectar irregularidades y adulteraciones. La Agencia detectó estos problemas después de una fiscalización realizada la semana pasada.

Luego de tres días de inspeccionar las instalaciones de la empresa que registró las mayores ventas de agrotóxicos en Brasil y en el mundo el año 2008, un equipo de ANVISA encontró diversas irregularidades en la importación, producción y comercio de productos agrotóxicos. La acción contó con el apoyo de la Policía Federal.

Del total de productos retenidos, 600 mil kilógramos corresponden a agrotóxicos y componentes con fechas de fabricación y vencimiento adulteradas. Esos productos no podrán ser utilizados o comercializados hasta que se restituyan las fechas verdaderas de producción y validez.

La empresa también fue sancionada por destrucción total de las etiquetas de identificación, fecha de fabricación y de vencimiento del plaguicida Flumetralin Técnico de Syngenta, igualmente vedado. Además, varias partidas de este producto fueron prohibidas por presentar certificado de control de impurezas sin firma o con fecha anterior a la producción del lote analizado. El control de impurezas es toxicológicamente relevante y obligatorio en el caso del Flumetralin Técnico debido a que esas impurezas son reconocidamente cancerígenas y capaces de provocar alteraciones hormonales.

Asimismo, ANVISA retuvo todos los lotes del producto PrimePlus, formulados de la misma manera que las partidas interceptadas de Flumetralin Técnico.
Otro producto técnico objetado por tener un certificado de análisis insatisfactorio (sin firma y sin especificar la cantidad real de ingrediente activo) fue el plaguicida Score Técnico.

Anteriormente se habían prohibido los envases del agrotóxico Verdadeiro 600 por confundir al agricultor sobre el real peligro de este producto. A pesar de estar clasificado en el nivel de más alta toxicidad, los colores de las etiquetas de este plaguicida inducían al agricultor a concluir que el producto podría ser poco tóxico.

Syngenta también fue evaluado por venta irregular del plaguicida Acarmate (cihexatina). La fiscalización de ANVISA identificó que el producto, cuya venta está restringida al estado de Sao Paulo, era comercializado en otros estados.

Por tanto, la empresa fue conminada a hacer cambios en su sistema informático para posibilitar un control eficaz, lote a lote, de la cantidad de componentes utilizados en los productos formulados. La compañía transnacional deberá someterse a una nueva fiscalización en el plazo de 30 días para verificar el cumplimiento de las condiciones exigidas en la notificación.

Las infracciones detectadas pueden ser penalizadas con la aplicación de multas de hasta 1,5 millón de reales y con la cancelación de los informes de evaluación toxicológica de los plaguicidas en los que se detectaron irregularidades.

Si hubiera otras infracciones, además de las administrativas, Anvisa podría traspasar el caso a la Policía Federal y a la Procuraduría Federal para una posible investigación criminal.

Adulteración

Los agrotóxicos son productos con alto riesgo para la salud y el medio ambiente. Por eso están sujetos a un estricto control por parte de tres instituciones de gobierno: ANVISA, Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (IBAMA) y Ministerio de Agricultura.

Las alteraciones en la fórmula de esos productos aumentan significativamente las posibilidades de producir graves efectos en la salud, como cáncer, toxicidad reproductiva e irregularidades endocrinas en los trabajadores rurales expuestos a estos plaguicidas y en los consumidores de productos contaminados con estos agrotóxicos.

Sólo este año ANVISA ha incautado 5,5 millones de litros de plaguicidas adulterados. Las fiscalizaciones se realizan principalmente cuando hay indicios de irregularidades en los productos terminados.


Noticia Fuente: Ascom/Assessoria de Imprensa da Anvisa Traducción: Oficina de Comunicaciones y Administración de RAP-AL.

lunes, 12 de octubre de 2009

“BANDERILLEROS: LOS NIEGAN, LOS OCULTAN, PERO HABLAN”

Escrito por Dra Graciela Gomez,”Ecos de Romang” y Oscar Brasca, “Autoconvocados de La Criolla”.



Fuente:medio&medio

(
http://www.medioymedio.com.ar/informes-especiales/1121-banderilleros-los-niegan-los-ocultan-pero-hablan.html)


Javier Oscar Villalba vive en Marcelino Escalada, Santa Fe, pero enseguida aclara que trabajaba en otras localidades. Hoy tiene 24 años y a los 17 años empezó a trabajar de “banderillero”.
Cuenta que con su padre comenzaban a las nueve de la mañana, y “hasta la hora que fuera necesaria”, por 10 centavos la hectárea. El campo no es necesariamente la imagen que el mismo campo reproduce de si mismo en los medios. En el campo hay un repetido escenario de la explotación de la pobreza entre otros males. Y con la llamada frontera agropecuaria que no es ni más ni menos que la colonización, los ricos aparecen más ricos y los pobres más pobres.


Cuando llovía no trabajábamos, también se tenía en cuenta el viento pero igual en el remolino, desde el “mosquito” el veneno nos salpicaba hasta en la cara” me dice Javier
Muchos chicos como Javier trabajan en el campo como banderilleros. Parados a los costados del paso de la máquina fumigadora indican por donde tienen que pasar. Paradójicamente a estas máquinas se las llama mosquitos porque se parece al insecto que el glifosato también acabará.

Javier cuenta con naturalidad que comían y tomaban agua al lado del mosquito y que en ese campo nunca fumigaban con avioneta.


¿No les daban ninguna protección?


Nada. Trabajábamos sin ningún tipo de protección, ni guantes, ni máscara, ni nada. Una vez le pedí al patrón un barbijo pero jamás me lo dio”

Las condiciones duras del trabajo salen disparadas. “Mi papá y yo caminábamos por el sembrado, hasta llegar a unos 50 metros del mosquito, para “marcar, de ahí nos pasaba al lado fumigando, no tenía que quedar nada seco.


¿También manejabas el mosquito?


“No, a veces viajábamos arriba del tanque, nada más, pero lo que sí hacíamos era cargar los bidones y llenábamos el tanque con Round Up mezclado con Cipermetrina”


“¿Recordás para quién trabajabas?

“Si, para la empresa FAGAGRO”
Dicha empresa figura en la web del INASE sancionada por Asuntos Jurídicos, Ley 20.247 artículo 35, de Semillas y Creaciones Fitogenéticas.


Javier dejó de hacer ése trabajo y hoy hace changas de albañil. El contacto con los tóxicos dejó huellas. Su padre sufre problemas de estómago, sin tratar y un amigo perdió todo el pelo, por problemas de salud. A Javier lo van a operar de un “tumorcito” en un ojo y que tiene salpullidos constantes en la espalda y detrás de las orejas, que no sanan. El “tumorcito” como el lo llama, es como una verruga que va creciendo en su ojo.

Se me hace un nudo en la garganta y siento tristeza. Me dice que es un gusto ayudar y colaborar y que hubiera querido seguir estudiando. Con esas palabras recordé mi pueblo.


Otra persona que trabajó de banderillero vive en Cacique Ariacaiquin. El pueblo está a una media hora de La Criolla. Intentamos llegar pero las calles de tierra y la lluvia no nos dejan avanzar con la chata que se resiste. Allí está la Secundaria Nº 1359. Llamamos unas cuatro veces a la escuela donde estudia. Nunca lo contactamos, lo negaron siempre. La directora tienen miedo, no quiere que se involucre a la escuela, el joven no quiere hablar, la familia dice que nunca fue banderillero porque sufre de un pulmón, solo fue una broma mal contada. Las historias mal contadas dejan dudas nos prometemos volver.


Otro es el caso de Humberto Miguel Lencina que vive en el Barrio Santa Rosa, de La Criolla. Comenzó el trabajo de banderillero a los 22 años y hoy tiene 25. Nos cuenta que sus jornadas comenzaban a las siete de la mañana y finalizaban a veces a las nueve de la noche. A cambio recibía $30 de jornal.

Como Humberto Javier también trabajaba sin protección alguna y tambièn cargaba el mosquito. “Usábamos Glifosato, Endosulfán y Cipermetrina, en la mayoría de los casos juntos, acá le dicen cóctel.


¿Comían en el lugar?

No nos daban de comer en toda la jornada, solo un poco de agua en algunos casos ,si había plantas de citrus, naranja o pomelo cerca ,ése era nuestro almuerzo.”
Nos relata que una vez tuvieron la rotura de una manguera, la cual lo bañó con el líquido del veneno para fumigar y tuvo que terminar la jornada con la misma ropa, que se secó sobre su piel.

Muchas veces, dice,” el maquinista en horas de la noche, no nos veía, y con los brazos del aparato, terminaba pulverizándonos encima”. Humberto hoy sufre de alergias y fuertes dolores de cabeza constantes, sin tratar .


Martín Villalba, espera su turno para hablar. También vive en el Barrio Santa Rosa y fue compañero de equipo de Humberto en las fumigaciones. Trabajó hasta la cosecha pasada Hoy tiene 22 años y es banderillero desde los 19. .
Martín también está enfermo. Sufre muchos problemas hepáticos “sin tratar”. El drama de los chicos que son empleados en campos de soja es la cara de una actividad sumamente aberrante. Los niños-bandera están atados al círculo de la pobreza, ese lugar que no ve nadie. .
Entrevistas realizadas por:
Dra Graciela Gomez,”Ecos de Romang” y Oscar Brasca, “Autoconvocados de La Criolla”.

Palabras clave: soja - glifosato - banderilleros - santa fe

sábado, 10 de octubre de 2009

Llamada 16 de Octubre

La Via Campesina

International peasant movement

Movimiento campesino internacional

Mouvement paysan international

secretaria operativa/operative secretariat:

Jln. Mampang Prapatan XIV no 5 Jakarta Selatan, Jakarta 12790 Indonesia

Tel/fax: +62-21-7991890/+62-21-7993426 Email: viacampesina@viacampesina.org

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LLAMADO ALA LUCHA CONTRA LAS CORPORACIONES TRANSNACIONALES, PRINCIPAL AMENAZA PARA LAS FAMILIAS CAMPESINAS E INDIGENAS Y PARA LA HUMANIDAD.

16 de OCTUBRE 2009, primer día de acción internacional

Las corporaciones transnacionales son nuestros enemigos comunes, constituyen la forma actual del capital que ejerce el control sobre nuestras economías.

En las zonas rurales estamos viendo una feroz ofensiva del capital y las transnacionales sobre la agricultura y los bienes naturales, es una guerra privatizadora de despojo contra campesinos e indígenas, un robo privatizador de la tierra, la biodiversidad, el agua, las semillas, la producción, el comercio agrícola.

No se trata solamente de las transnacionales de los agronegocios, también estamos hablando de las dedicadas a las extracciones mineras, al monocultivo de árboles, las grandes represas, las que controlan los mercados de distribución, y en general, todas aquellas que involucran la expansión de industrias contaminantes que están disputando y apropiándose de la tierra, el agua y el territorio.

En el momento en que los pueblos ejercemos nuestros derechos y resistimos este despojo generalizado, o cuando somos obligados a ingresar en los flujos migratorios, la respuesta ha sido criminalización, represión, presos políticos, asesinatos, muros de la vergüenza

y mas bases militares.

Es por esto que La Via Campesina llamamos a luchar contra las corporaciones transnacionales en general y en particular contra Cargill, Monsanto, Nestle Syngenta, Walmart, que amenazan directamente a nuestras comunidades campesinas e indígenas, es la ruta de lucha para los próximos años, hemos declarado la guerra a las corporaciones transnacionales.

Por lo tanto, llamamos a las organizaciones que integran el movimiento campesino internacional La Via Campesina , a nuestros aliados y amigos, a los trabajadores de la ciudad, a los ciudadanos en general a que este 16 de Octubre enfoquemos nuestro descontento y rechazo contra MONSANTO y LOS TRANSGENICOS.

Con toda la creatividad de lucha de que somos capaces, hagamos oír nuestro grito en el mundo.

FUERA MONSANTO, NO A LOS TRANSGENICOS!

SOBERANIA ALIMENTARIA YA!

GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA

Monte culebra - Venezuela Documental



Monte culebra es un documental que, desde una perspectiva agroecológica y alternativa a la globalización capitalista, se acerca a los procesos productivos y organizativos de experiencias colectivas campesinas en el occidente de Venezuela.

Es una mirada crítica al modelo de desarrollo agrícola que impulsa la reforma agraria del gobierno bolivariano en las cooperativas rurales como estrategia para lograr la soberanía alimentaria. Además, la valoración de experiencias campesinas autogestivas que practican la agroecología hace 30 años, y participan de una red de producción y distribución de alimentos a través de ferias de consumo urbanas.

Más información sobre el documental en:

lunes, 5 de octubre de 2009

Detectan restos de pesticidas en la soja


El Litoral.com, Ambiente & Ciencia, Edición del Miércoles 30 de setiembre de 2009



Estudios de un grupo de la UNL y el Conicet demostraron que las sustancias permanecen en los granos maduros y verdes, y aun en alimentos ya procesados como las milanesas o los aceites, aunque en cantidades permitidas.

(C) Prensa UNL - El Litoral


Restos de glifosato y endosulfán se encontraron en granos de soja, tanto verdes como maduros. También en alimentos ya procesados y en el suelo usado para la siembra, causando la contaminación de las capas freáticas. Así lo mostraron diversos trabajos de investigación desarrollados por el grupo de Medio Ambiente del Intec (UNL-Conicet), que realizó estudios referentes al uso de glifosato y el endosulfán, plaguicidas ligados al cultivo de la soja.

El glifosato, cuyo nombre químico es N-fosfonometilglicina, se transformó en un herbicida global por su versatilidad para controlar un amplio espectro de maleza que afecta la soja, pero también por formar parte de un paquete tecnológico que ha modificado sustancialmente el sistema agroganadero tradicional. Por su parte, el endosulfán es un insecticida clorado y prohibido en muchos países, pero que en la Argentina sigue siendo utilizado para combatir la chinche verde de la soja.

“Pusimos énfasis en esos dos plaguicidas porque su uso ha aumentado en paralelo al incremento de la superficie cultivada de soja”, indicó María Inés Maitre, investigadora que forma parte del equipo del Intec.

Junto a la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNL, el grupo comenzó en 1997 a realizar estudios controlados de fumigaciones en cultivos de soja, analizando tanto el suelo como las plantas y las semillas. “Por ser éstas utilizadas en alimentos es importante saber el nivel de residuos de pesticidas que contienen”, sostuvo. Una síntesis de los resultados obtenidos se presentó en el 2do. Workshop Latinoamericano sobre Residuos de Pesticidas, Alimentos y Medio Ambiente, organizado por la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Residuos en soja


Los investigadores diseñaron un método -modificando la molécula del herbicida y utilizando métodos cromatográficos- capaz de detectar los restos de glifosato en soja. Algo que no es posible mediante análisis comunes. “Ésta es una de las causas por la que existe escasa información con respecto a su residualidad en muestras ambientales y alimentos”, aseguró Maitre.

Para comprobar los niveles de residuos que pueden quedar en las semillas, los investigadores realizaron pruebas con aplicaciones controladas de Roundup (nombre comercial del glifosato) en tres lotes de la localidad de Franck, en el departamento Las Colonias. En muestreos con una aplicación no se encontraron restos del herbicida, pero luego de analizar la soja sometida a más de dos aplicaciones observaron que aparecían residuos. “Si bien estaban debajo de los límites permitidos, ya era un llamado de atención, porque es un cultivo transgénico que encima tiene el agregado de un tóxico muy discutido”, enfatizó la investigadora.

Entre 2000 y 2001, otro estudio hecho en las localidades de Diamante y Sauce Pinto, Entre Ríos, pero sobre aplicaciones en soja verde -un producto muy consumido en Asia-, demostró que restos de ambos plaguicidas también estaban presentes. Además, se realizaron ensayos en soja convencional, es decir, no realizada por siembra directa, y transgénica con distintas aplicaciones de glifosato.

“El lote donde no se aplicó endosulfán (lote testigo) se encontró libre, por supuesto. En otros dos, la aplicación se realizó a distintos días de la siembra, a 90 días, en uno, y a 60 y 92, en el otro. Se desarrolló para la investigación una metodología muy específica, porque había que analizar dos plaguicidas: glifosato y endosulfán. El primero es soluble en agua, pero el otro lo es en solventes orgánicos, porque tiene capacidad para acumularse en grasas. No se podía desarrollar en el mismo análisis la extracción de los dos compuestos. Por ello, se hicieron las investigaciones basándose en normas estandarizadas, pero con modificaciones para poder detectar residuos de endosulfán por cromatografía gaseosa y residuos de glifosato por cromatografía líquida”, detalló Maitre.

En los lotes donde se realizaron las aplicaciones se encontraron restos de endosulfán. También se analizó un metabolito de endosulfán, porque este plaguicida se transforma en tres compuestos diferentes. De todos, el sulfato de endosulfán es uno de los más tóxicos. También se encontraron residuos de glifosato en cantidades permitidas. “El problema es que, a medida que aparecen mayores cantidades de residuos, se elevan los niveles permitidos”, lamentó Maitre.

Restos en procesados y en suelo


Por otra parte, el equipo realizó pruebas en alimentos basados en soja para ver si los tóxicos permanecían a pesar de todos los procedimientos de elaboración. De ese modo, analizaron tofu (una especie de queso), leche de soja, milanesas húmedas y secas. “Se encontró glifosato en las milanesas secas, aunque no en cantidades altas, pero significa que luego de los procesos industriales se siguen hallando residuos. También se trabajó en aceites y allí había residuos de endosulfán”, añadió Maitre.

Por otra parte, el equipo estudió la permanencia de los plaguicidas en el suelo. Según la especialista, el glifosato siempre fue promocionado por su rápida degradación. “Pudimos concluir que, a pesar de que el glifosato se adsorbe, tiene capacidad también para resorberse. Entonces, en épocas muy húmedas y lluviosas puede drenar en el suelo y contaminar las capas freáticas”, continuó.

A la misma conclusión llegó el Inta de Pergamino, que tiene instalados unos lisímetros donde recogen el agua de lluvia. Luego de realizadas las aplicaciones y de cada precipitación, se junta el líquido que se lixivia en el suelo y se analiza para ver cuánto drenó. “Hubo la misma conclusión: en un año en que prácticamente no llovió no encontramos residuos. Pero en un año muy llovedor se encontraron restos de glifosato”, dijo.

Además, realizaron experimentos en laboratorio variando el pH de los suelos. “De qué pH tenga el suelo, es decir, de la acidez o basicidad que tenga, dependerá la disponibilidad de glifosato. Esto puede ser importante, porque junto a los plaguicidas se aplican grandes cantidades de fertilizantes. Las variaciones que se producen pueden afectar la movilidad”, relató.


FUENTE: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2009/09/30/medioambiente/MED-01.html

jueves, 1 de octubre de 2009

Agrotóxicos en su estómago

por:

Los portavoces de la gran propiedad y de las empresas trasnacionales están muy bien pagados para poder defender, hablar y escribir, todos los días, que en Brasil ya no hay más problemas agrarios. Por fin, la gran propiedad está produciendo mucho más y teniendo más beneficios. Por tanto, el latifundio ya nos es un problema para la sociedad brasileña. ¿Será verdad?

Tampoco voy a abordar el tema de la injusticia social de la concentración de la propiedad de la tierra, que hace que apenas un 2%, o sea, 50.000 terratenientes, sean dueños de la mitad de toda nuestra naturaleza, mientras que tenemos 4 millones de familias sin derecho a ella.

Voy a hablar de las consecuencias para usted que habita en la ciudad, de la adopción del modelo agrícola del agro negocio. El agro negocio es la producción en gran escala, en monocultivos, empleando muchos agrotóxicos y maquinaria. Usan venenos para eliminar las otras plantas y no contratar mano de obra. Con ello, destruyen la biodiversidad, alteran el clima y expulsan cada vez más familias de trabajadores rurales.

En la cosecha pasada, las empresas transnacionales, y son pocas (Basf, Bayer, Monsanto, Du Pont, Sygenta, Bungue, Shell química…), celebraron que Brasil se transformó en el mayor consumidor mundial de venenos agrícolas. ¡Fueron vertidos 713 millones de toneladas! Una media de 3.700 kilos por cada brasileño. Estos venenos son de origen químico y permanecen en la naturaleza. Degradan el suelo. Contaminan las aguas. Y sobre todo se acumulan en los alimentos. Los cultivos que más usan venenos son: caña de azúcar, soja, arroz, maíz, tabaco, tomate, patata, uva, fresas y hortalizas. Todo esto dejará residuos en su estómago. Y en su organismo afectan a las células y algún día pueden transformarse en cáncer.

Pregunten a los científicos de nuestro Instituto Nacional del Cáncer, centro de referencia de la investigación nacional, ¿cuál es el principal origen del cáncer después del tabaco?

La Anvisa (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) denunció que existen en el mercado más de veinte productos agrícolas no recomendables para la salud humana. Pero nadie coloca un aviso en los rótulos de los alimentos, ni los retira de las estanterías. Antiguamente era permitido que la soja y el aceite de soja tuviesen apenas 0,2 mg/kg de residuos del veneno glifosato, para no afectar a la salud. De repente, la Anvisa autorizó que los productos derivados de la soja pudiesen tener hasta 10,0 mg/kg de glifosato, 50 veces más. Ello ocurrió ciertamente por presión de la Monsanto, pues el residuo del glofosato aumentó con la soja transgénica de su propiedad.

Eso mismo está aconteciendo ahora con los derivados del maíz. Después que fue aprobado el cultivo de maíz transgénico, lo que aumenta el uso de venenos, quieren ampliar la posibilidad de residuos del 0,1 mg/kg permitido actualmente para 1,0 mg/kg.
Existen otros muchos ejemplos de las consecuencias de los agrotóxicos. El doctor Vanderley Pignati, investigador de la UFMT (Universidad Federal de Mato Groso), reveló en sus pesquisas que en los municipios que tienen gran producción de soja y uso intensivo de venenos los índices de abortos y malformaciones de fetos son cuatro veces mayores que la media del Estado.
Nosotros hemos defendido que es preciso valorizar la agricultura familiar, campesina, que es la única que puede producir sin venenos y de manera diversificada. El agro negocio, para tener escala y grandes beneficios, solo consigue producir con venenos y expulsando a los trabajadores para las ciudades.

Y usted paga la cuenta, con el aumento del éxodo rural, de las “favelas” y con el aumento de la incidencia del veneno en su alimento.

Por eso defender la agricultura familiar y la reforma agraria, que es una forma de producir alimentos sanos, es una cuestión nacional, de toda la sociedad. No es más un problema de los sin tierra. Y es por eso que cada vez que el MST y Vía Campesina se movilizan contra el agro negocio, las empresas transnacionales, sus vehículos de comunicación y sus diputados y senadores, nos atacan tanto. Porque están en disputa dos modelos de producción. Está en disputa a que intereses debe de atender la producción agrícola: ¿tan solo el beneficio o la salud y el bien estar de la población?

Los ricos saben de lo que estamos hablando y tratan de consumir apenas productos orgánicos. Y usted precisa decidirse. ¿De qué lado está?


* João Pedro Stédile es economista e integrante de la coordinación nacional del Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil. Este artículo apareció publicado en el periódico brasileño “O Globo” en su edición del dia 24 de setiembre del 2009.

La traducción al español es responsabilidad de Luis Delgado Zorraquino colaborador de Resumen Latinoamericano en Brasil.