Bettinotti y Fernández

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El informe del Conicet sobre el glifosato

Todo parece indicar que el informe resultó de una evaluación apresurada, en la que cada autor parece no haber revisado los capítulos escritos por sus colegas. Por Raúl Montenegro.
Raúl Montenegro
Biólogo. Docente UNC

Cuando un trabajo de investigación o revisión se va a publicar, varios revisores lo evalúan previamente en forma anónima, y sólo se publica cuando esas personas lo aprueban. Al proceso se lo llama referato. No es el método que siguió la revisión sobre el glifosato elaborada por el Consejo Científico Interdisciplinario del Conicet (Primera versión, 130 páginas). Lo hicieron y se distribuyó, y el resultado está a la vista.

Al revisarlo en forma crítica, lo primero que llama la atención es un índice sin mención del número de páginas. El informe tiene vacíos éticos importantes, desconoce la normativa que rige al glifosato en Argentina (solamente basada en la dosis letal 50, DL50) y muestra inconsistencias técnicas.

Aborda en forma breve e incompleta la disrupción endócrina, clave en el caso del glifosato, y no señala cuál de sus ejes podría actuar (¿el hipotálamo-hipófiso-gonadal?). Omite revisar el “fondo de residuos de plaguicidas que se acumula en agua, suelo y sedimentos, y en personas expuestas (en su mayoría plaguicidas con reconocida actividad estrogénica como DDT, DDE, DDD, HCH, heptacloro y clordano).

Los autores no se preguntaron ni consultaron bibliografía que responda: ¿qué sucede cuando una persona tiene residuos de seis plaguicidas organoclorados, todos comprobados disruptores, y esta se expone al glifosato? (frecuente en la sangre de individuos que recibieron clorados “antiguos” por vía mamaria o transplacentaria de sus madres, o través de alimentos). ¿Cómo se comporta su sistema hormonal? Y si se trata de una mujer embarazada, ¿cómo afecta el desarrollo embrional y fetal? Además, ¿cuál es el impacto de suelos simultáneamente contaminados con clorados “antiguos”, glifosato y el derivado Ampa? Ninguno de estos temas fue analizado en el informe.

El capítulo 2°, que trata los usos del glifosato en el sistema productivo, es extremadamente pobre; no contiene cifras, está desactualizado e ignora fenómenos sociales sobre los cuales existe abundante bibliografía, como la expulsión de campesinos de donde coexistían familias con el bosque nativo y la ruptura de modelos culturales. No se analizan los descensos en los índices de biodiversidad ni la disminución de la resistencia ambiental.

Los autores parecen ignorar, por otra parte, que el glifosato es ampliamente utilizado en plazas, franjas de ferrocarril y hogares. No se hace referencia a estudios de epidemiología popular ni se aborda la ausencia en Argentina de estudios continuos de morbilidad y mortalidad.

Todo parece indicar que el informe resultó de una evaluación apresurada, en la que cada autor parece no haber revisado los capítulos escritos por sus colegas. Dedica mucho espacio y bibliografía para analizar los efectos del glifosato sobre peces (más de ocho páginas), pero no analiza sus posibles efectos “sin umbral” en la salud humana, ni los compara con los “efectos con umbral” usualmente reflejados en los valores Noael, Loael y RfD.

El informe apenas contiene una somera reproducción de valores Noael publicados en el trabajo que G.M. Williams, R. Kroes e I.C. Munro hicieron para Monsanto en 2000, generosamente citado en todo el informe (mientras que otros trabajos sobre el tema ni siquiera se mencionan).

La Comisión Científica Interdisciplinaria no sólo ignoró la legislación reguladora del glifosato, sino que también la información la presentó la empresa productora para su aprobación en el Senasa, dos elementos clave al valorar posibles efectos derivados del uso. Pero lo más grave es que ningún capítulo aborda el principio de precaución que establece la Ley Nacional del Ambiente 25.675. El capítulo 2° ni siquiera lo menciona. ¿Es legal analizar el glifosato sin considerarlo en el marco de la legislación vigente?

En resumen, el informe no cierra el debate sobre el glifosato, sino que por el contrarioabre nuevas y mayores incertidumbres. Un trabajo de este tipo debió ser sometido a referato. Presentarlo sin una previa evaluación de sus contenidos fue un grave error.

Referencias

Noael. Non observed adverse effect level. Máxima concentración de una sustancia que no provoca efectos adversos en el organismo expuesto.

Loael. Lowest observed adverse effect level. Mínima concentración de una sustancia que causa efectos adversos en un organismo expuesto.

RfD. Dosis oral de referencia

DL50: dosis de una sustancia que en una población de animales expuestos produce la mortandad del 50 por ciento.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Feliz Cumple!!! Feria Verde




La asamblea ParendeFumigarNOS les desea un muy pero muy feliz cumpleaños a los amigos de La Feria Verde de Mar del Plata!!!

La feria Verde funciona, los días martes y sábados de 9 a 13 hs. ofreciendo: verduras frescas de estación y huevos caseros; frutas; conservas de hortalizas, salsas de tomate; miel; plantas ornamentales, cactus y crasas, plantines para huerta, aromáticas y florales; cosmética natural y cestería ecológica; herramientas apropiadas; flores secas, humus de lombriz, herramientas y legumbresas.

Acá sociabilizamos una nota de la Feria del mes de Julio del presente año

Las huertas detrás del asfalto dan vida a la "Feria verde"

La agroecología propone el rescate y conservación de semillas criollas y nativas; regeneración y conservación de suelos, agua y biodiversidad; acceso a tierra productiva para pequeños productores

Los productos de agricultura industrial que encontramos cada día en las góndolas no son garantía de calidad y salud (semillas modificadas genéticamente, uso excesivo de insumos químicos (pesticidas, herbicidas, fertilizantes) altamente perjudiciales para el medio ambiente y la salud humana. Hoy este modelo de agricultura industrial está cuestionado desde diversos enfoques. Un análisis de Sebastián Borracci, Victoria Bisso Castro y Fernanda Génova.

Algunos lo plantean desde el concepto de "externalidad" es decir, que nadie traduce a costos económicos y sociales los perjuicios ambientales que el sistema productivo actual genera. También se deben tener en cuenta sus repercusiones sociales, derivadas de la reproducción de sistemas de explotación laboral (condiciones precarias para el/la Agricultores/as) las que se acentúan en el caso de los trabajadores inmigrantes "indocumentados; inequidad en el ínfimo porcentaje que el mismo obtiene del precio final del producto, ya que la producción y el consumo se encuentran separados por múltiples intermediarios, lo que implica cientos o miles de kilómetros por tierra y mar para el traslado de la producción, importante gasto energético en el trasporte, infraestructuras devoradoras de espacios sociales y naturales y todo ello concentrado en unas pocas manos.

Hoy desde el consumo se prioriza la imagen, sobre el sabor y la calidad nutricional, se espera que los tomates, puerros, morrones, zapallitos manzana, etc. tengan todos un tamaño homogéneo, perfecta forma y ninguna mancha o marca, además que sean de muy larga duración (para soportar las largas cadenas de comercialización), que se consiga todo el año en la góndola sin respetar la estacionalidad de los productos según la región. Este modelo de consumo exige un modelo de producción, comercialización y distribución con un alto impacto ambiental, un efecto negativo sobre la salud, un alto gasto energético, un precio final alto.

Los problemas del desarrollo rural son más que problemas técnicos, y éstos deben ser solucionados tanto a nivel local, como regional y global.

Como una alternativa válida a este modelo productivo, y con la finalidad de producir alimento a nivel local para consumo local, encontramos la Agricultura Urbana y Periurbana (AUP) de base agroecológica, que se desarrolla basada en un paradigma más sustentable y apunta a promover la seguridad y soberanía alimentaria.

En este sentido el Programa Autoproducción de Alimentos, viene desde hace varios años desarrollando en la Ciudad de Mar del Plata y Balcarce, principalmente en los barrios de la periferia, un trabajo de intervención territorial de promoción de la Agricultura Agroecológica urbana y periurbana (AUP), el mismo surge de la Universidad Nacional de Mar del Plata Fac. Cs agrarias y el INTA Balcarce, con la finalidad de fomentar el desarrollo de pequeñas producciones familiares y comunitarias, promoviendo la participación y organización comunitaria con el objeto de lograr autonomía en los emprendimientos productivos, mejorar la calidad nutricional de las familiar, generar alimento fresco y sano para la comunidad local, promover canales apropiados de comercialización, fortalecer las redes sociales y mejorar el paisaje barrial, entre otros.

En estos últimos años, fue emergiendo en la ciudad, un interesante grupo de huerteros urbanos y periurbanos con un grado de madurez tal que les permitió, a partir de la organización comunitaria, la planificación productiva, la capacitación e intercambio de saberes, consolidar emprendimientos productivos bajo un manejo agroecológico, que además de satisfacer algunas de las necesidades de consumo de sus familias, les permitieron generar excedentes para comercializar. Surgió así, la necesidad de generar canal apropiado donde comercializar sus productos diferenciales, es así que se consolida hacia julio del 2006, la "Feria Verde" de Plaza Rocha.

La Agroecología se propone diferentes objetivos: Rescate y conservación de semillas criollas y nativas; Regeneración y conservación de suelos, agua y biodiversidad; Acceso a tierra productiva para pequeños productores; Reducir la pobreza; promover la soberanía alimentaria a nivel local y regional; fomentar mercados locales, potenciar la participación de la población rural y urbana en los procesos de desarrollo; crear alianzas institucionales que faciliten un proceso participativo y autóctono de desarrollo, fomentar políticas que favorezcan el desarrollo sustentable y los mercados locales.

La posibilidad de que se pueda desarrollar un modelo de agricultura más sustentable de base agroecológica, depende de varios actores: por un lado encontramos a los productores que deben modificar su lógica de producción actual e incursionar en este modelo ecológico, ambiental y socialmente más sustentable. Además es definitorio que existan políticas públicas que lo promuevan, desde los gobiernos locales, provinciales y nacionales, ente ellas podríamos nombrar: subsidios para equipamiento e infraestructura, acceso a tierra y agua, normativas apropiadas a este tipo de producción, fortalecimiento de los espacios de comercialización que acerque al productor y el consumidor.

Con respecto a los ejes de la política educativa (educación, investigación , extensión y gestión) deberían incorporar de manera inter, trans y multi disciplinariamente las temáticas de: Agroecología, Economía social, organización comunitaria, producción sustentable, Agricultura urbana y periurbana, entre otros) para acompañar un desarrollo local más equitativo. Pero no podemos olvidarnos del importante rol del consumidor que, con las decisiones cotidianas en cuanto a qué consumir, cómo y dónde es definitorio en la promoción de este nuevo paradigma.

Tercer aniversario

Es una feria Agroecológica Municipal los huerteros y pequeños productores agroecológicos, acompañados por el Programa Autoproducción de Alimentos y Pro huerta, consolidan un espacio de economía social que les permite intercambiar productos, saberes y experiencias. La Feria verde es mucho más que un lugar donde acceder a hortalizas frescas y sanas, es donde los pequeños productores y huerteros de nuestra ciudad se resignifican como trabajadores, generan un ingreso digno, intercambian recetas, semillas, productos, experiencias con los visitantes y amigos que concurren, y se siente orgullosos de poder brindarle a la comunidad alimento fresco y sano.

Además es un espacio que promueva los lazos solidarios, en la misma se desarrollan actividades culturales como talleres de rescate culinario con productos de estación, actividades artísticas, (pintura, serigrafía, música), talleres de diferentes temáticas, se genera un interesante espacio de intercambio y rescate de conocimientos populares enriqueciendo de esta manera las redes sociales de nuestra comunidad.

La Feria verde permite que personas en situación de vulnerabilidad social, mediante el fruto de su trabajo autogestionado mejor su situación y la de sus familias.

Este espacio de economía social, genera relaciones entre los productores, los consumidores y la comunidad, donde a través de la venta directa podemos difundir un modo de producción sano, basado en prácticas agroecológicas, "donde la red de comercialización-distribución y consumo, se orientara hacia un desarrollo solidario y sustentable. "Estableciendo relaciones entre productores y consumidores, basadas en la equidad, la asociación, la confianza, la solidaridad y el interés compartido" 2.

La feria funciona todos los martes y sábados de 9.30 a 13 en la Plaza Rocha (San Martín entre 14 de Julio y Dorrego).

Allí se pueden encontrar diversos productos agroecológicos: hortalizas de estación, huevos caseros, brotes, dulces y conservas, plantas ornamentales, cactus y crazas, flores secas y esencias naturales, herramientas apropiadas, humus de lombriz, plantas acuáticas y muchos productos que se han ido perdiendo en las verdulerías y góndolas como papas del aire, cayote, papines, nabo, espinaca francesa, cardo, zapallo Angola, entre otros.

Este año la Feria cumple su tercer aniversario y sus integrantes esperan poder festejarlo con todos los amigos que los visitan a diario y con los vecinos que quieran acompañarlos. El festejo está preparado para el sábado siguiente al inicio de la primavera, conmemorando además del cumpleaños de la feria, el inicio de esta estación tan anhelada por todos, que permite un clima muy ameno para el trabajo con la tierra.

Fuente: http://www.lacapitalmdp.com/noticias/La-Ciudad/2009/07/27/116471.htm

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¡El 12 y 13 de Septiembre todos a San Lorenzo!

SEGUNDO ENCUENTRO DE PUEBLOS FUMIGADOS

“Gauchaje” transgénico




“Gauchaje” transgénico



En nombre de “la gente de campo” se justifica la expansión de un sistema de explotación del suelo que no contempla la existencia social dentro de las infinitas latitudes de la tierra. El monocultivo de especies transgénicas, viabilizado y consolidado como modelo incuestionable de la relación hombre-entorno, anula toda diferencia y erosiona los sustentos de la vida realmente rural que empresas, grandes terratenientes y medios de comunicación dicen defender.

Hay en Argentina cada vez más campo cultivado –y se habla cada vez más de “el campo”- y paralelamente queda cada vez menos espacio para la vida rural y sus prácticas genuinas. La vida cambia cuando se va a caballo de Monsanto, Dekalb o Bayer (léase producción de especies genéticamente modificadas).

Es ya demasiado evidente que la aún irresuelta antinomia gobierno nacional / sector agropecuario-pampeano está netamente atravesada por el interés económico de cada parte, antes que por corresponder cada posición a paradigmas ideológicos inconciliables entre sí. Pues, tanto una como otra postura promueven y se favorecen con el modelo de explotación de la tierra que busca maximizar las ganancias independientemente de los costos sociales y ecológicos de ello.

Los precios internacionales de los cereales han acentuado en el país el proceso de “pampeanización” hacia zonas hasta el momento ajenas a estos parámetros. Y en nombre de “el campo” se tala el monte nativo, se lo incendia y en su lugar se impone una especie gestada en laboratorios [2] .

En la estandarización de este modelo productivo que no considera como obstáculo la modificación violenta del entorno natural se halla la razón de la nueva oleada de desruralización de los cercanos veinte años (último efecto migratorio que combina éxodos voluntarios y forzados); de la reciente despeonización del trabajo rural; de la creciente concentración de la propiedad del espacio (formación de pooles de siembra).

La expresión “el campo” se ha tornado un moderno eufemismo que menciona a la tierra no como espacio de la existencia, sino como medio de generación de riquezas económicas privadas. La exacerbación de la lógica del mercado, que busca la renta ilimitada, escinde al trabajo de la vida[3] . Y así no es posible la consciencia de la materialidad que permite la realización de dicha vida.

Los grandes medios de comunicación que comparten los intereses “ruralistas” –muchos por el inestimable apoyo de la publicidad de empresas productoras y/o comercializadoras de insumos para el monocultivo de especies transgénicas- recurren a la memoria de el hombre de campo: ese sujeto forjado en el duro trabajo de la tierra, de principios nobles e incorruptibles, hoy transformado en mártir por los siniestros designios presidenciales. La retórica de la expropiación ilegítima, utilizada para justificar la actual oposición al Poder Ejecutivo, se nutre de los supuestos valores telúricos. Actualizados para la oportunidad por “dirigentes agrarios” y empresas informativas, ellos ayudan a despertar y potenciar elementos latentes en la consciencia popular.

Pero en términos rigurosamente sociológicos, aquel paisano es cada vez más inexistente en términos “reales”. Salvo los pocos que aún viven-resisten monte o tierra adentro, lo campesino subsiste casi como tipo ideal, pues el modo actual de producción prescinde de sus brazos y de sus saberes.

La recuperación y promoción de folclorismos –mostrados como símbolo de la vitalidad de lo “criollo”- simplemente ornamentan los reclamos de cientos de terratenientes que no pueden imaginar, ni por asomo, los “históricos padecimientos del hombre de campo” a los cuales aluden diciendo encarnar.

Lo gaucho es hoy una leyenda des-significada de sus esencias: el consumo cultural de atuendos “artesanales” (texturas, formas y colores repetidos industrialmente), prácticas y acordes supuestamente representativos de una forma de vida –y manifestados en exposiciones “rurales”, micros mediáticos, por el mercado en general- minimiza la identidad a manifestaciones desinterpretadas de su contexto original de producción. A la vez, son reinterpretadas –ahistóricamente- como constitutivas de un mundo de dudosa existencia fáctica, ya que se hallan abismalmente distantes de las propias al momento actual.

Sumada a esta retórica de la expropiación ilegítima que multiplican periódicos y pantallas, y también alimentando las “identidades de la gente del terruño”, se da una revitalización de la cultura nativa quizá menos inducida que aquella, pero reducida a espectáculo de acceso circunstancial. Una y otra vez, los “folcloristas” repiten anacrónicas canciones (y otra vez las “academias tradicionalistas” ponen en escena sus danzas, desprendiéndolas del suelo primigenio).

La mercantilización de todas estas expresiones permite la sobreexistencia únicamente de aquello que no cuestiona al sistema productivo y sus lógicas de explotación del sujeto y de dominación del medio natural.

Queda cada vez menos flora y fauna autóctonas, pero no se puede concebir que un paisano hijo de esta buena tierra no tenga su mesa de algarrobo o su alfombra de piel. No hay micro radial de cotización de cereales –mercado de Chicago- que no esté acompañado por los sonidos de zambas y chacareras que rememoran –paradójicamente- al monte y sus animaladas, hoy minorizados para ceder más espacios a la oleaginosa de oro devenida en motor del progreso en la nueva Argentina “granero del mundo”. La tierra está cada vez más concentrada en menos manos (incluso, extranjeras), necesita cada vez de menos mano de obra y, sin embargo, “el campo” es promocionado como factor de empleo y desarrollo nacional.

Por otra parte, ¿se puede hoy cantar –o escuchar- un poema que se precie de reflejar las vivencias de la tierra sin denunciar al sistema que a través de la homogeneización inherente a su lógica atenta contra lo verdaderamente autóctono?

Y así, ¿cómo comprender estas contradicciones entre el modelo de trabajo impuesto como hegemónico y la recuperación de supuestos valores de la ruralidad (opuestos a él) que habrían de representarlo?

El espacio y la forma de intervenir sobre él se internalizan. El sustento de la existencia, mutado, muta las identidades. Éste es el “gauchaje” transgénico del siglo XXI: reducida la tierra a espacio de producción material, se allana toda diferencia con ello (termina de desaparecer de esta manera lo campesino, lo gaucho, e incluso, lo indio).

Cuestionar los agronegocios –el cultivo con fines netamente comerciales de especies transgénicas destinadas a alimentar automóviles y animales faenados para el sobreconsumo- no implica necesariamente proponer una regresión cavernaria a los primeros momentos del hombre. Pues quienes habitan un contexto ya fuertemente modificado por las lógicas de la “siembra industrial” deben reconocer que “Aún hoy la mitad de la población mundial cultiva la tierra, y en sus tres cuartas partes lo hace a mano” [4] . Complementariamente, “el 75 por ciento de las tierras argentinas se volvieron áridas. Y cada vez se degradan más y más […] Sólo el 25 por ciento es la pampa húmeda” [5] . Contrariamente a lo que parece acontecer en el país, además, “el núcleo de las políticas antiimperialistas actuales […] se encuentra en los campos de la periferia” [6] .

Sustituir la mirada caníbal del crecimiento ilimitado e inmediato que vitaliza el dinero pero que mata la vida por la ancestral sabiduría de la paciencia, de la sobriedad en el consumo, de la percepción y la necesidad de la multiplicidad: acaso sea ésta la clave más ineludible y urgente en este pequeño lugar del Universo, en este frágil momento de la existencia humana.


[2] En las últimas décadas, las peculiaridades de la conformación del sistema agro-alimentario global consolidaron fuertemente al sur del mundo como productor de materias primas, que en el mercado aumentaron su dependencia y desarrollo respecto de otras naciones. La periferia, además, fue subordinada a las lógicas comerciales de las grandes empresas privadas productoras de semillas de alta tecnología, productos químicos y equipos para la agricultura. Sam Moyo y Paris Yeros, El resurgimiento de los movimientos rurales bajo el neoliberalismo. En Recuperando la tierra, de Moyo y Yeros (coordinadores) (Ed. CLACSO. Buenos Aires, 2008).

[3] Ana Esther Ceceña (coordinadora). De los saberes de la emancipación y de la dominación (Ed. CLACSO. Buenos Aires, 2008). Un antecedente fundamental de este planteo es el desarrollado por Karl Marx en Formaciones económicas precapitalistas (Ed. Cuaderno de Pasado y Presente. Córdoba, 1971).

[4] Adolfo Coronato, Canto a la naturaleza perdida (nota escrita a propósito del video documental Home, dirigida por Yann-Arthus Bertrand). En Le Monde diplomatique Edición Cono Sur. N° 122. Agosto 2009. pp. 42 – 43.

[5] Patricia Blanco Fernández, Mucho peor de lo pensado. En revista El Federal. N° 275. 13 de agosto 2009. pp. 32 – 33.

[6] Moyo y Yeros (op. cit.). p. 21.


Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=91113&titular=%93gauchaje%94-transg%E9nico-

martes, 8 de septiembre de 2009

¡El 12 y 13 de Septiembre todos a San Lorenzo!

SEGUNDO ENCUENTRO DE PUEBLOS FUMIGADOS


Los colectivos y agrupaciones que componen la Campaña Paren de Fumigar, con el respaldo de la UAC –Unión de Asambleas Ciudadanas-, nos reuniremos en la localidad de San Lorenzo, en la Provincia de Santa Fe, a 30 Kilómetros de la ciudad de Rosario.


Será nuestro segundo gran Encuentro Nacional de Pueblos Fumigados. Allí, en la gran colectora portuaria del modelo de la sojización, pretendemos los pueblos de la Provincia de Buenos Aires, de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y de otras provincias afectadas por el impacto de los agrotóxicos, poner luz sobre ese punto ciego de la conciencia político ambiental de la Argentina, destino e intersección de todas las rutas de la Soja y también de la minería. San Lorenzo es la metáfora del país embudo que desde sus orígenes se vacía hacia un puerto de exportación. Por San Lorenzo se nos van los suelos, se nos fueron los bosques, se van las montañas pulverizadas y envenenadas con arsénico y cianuro. San Lorenzo es la puerta de salida de la Patria Sojera, es el epicentro del modelo colonial de las sojas transgénicas. En el siglo diecinueve fue el símbolo y la memoria de las guerras por la independencia, ahora hasta el Campo de las glorias pasadas, está ocupado por las Corporaciones granarías, los nuevos dueños del poder en el Imperio Global. Esas corporaciones expresan hoy la revancha de aquellos realistas sableados y escarmentados por los granaderos bisoños de un San Martín que iniciaba la maravillosa parábola de su epopeya por la liberación de la América del Sur. Los Pueblos Fumigados rendiremos nuestro homenaje al Libertador.


jueves, 3 de septiembre de 2009

El glifosato, con más polémica

Un informe oficial reclama nuevos estudios sobre el agrotóxico de la soja

Un consejo convocado por el Conicet y la Comisión sobre Agroquímicos elaboró un informe en torno del agrotóxico en el que no llega a conclusiones claras y no define si es inocuo o perjudicial. Críticas de académicos y científicos.


El glifosato es el agroquímico base de la industria sojera y está cuestionado desde hace una década.

Por Darío Aranda


“Evaluación de la información científica vinculada al glifosato en su incidencia sobre la salud y el ambiente” es el título del informe firmado por el Consejo Científico Interdisciplinario del Conicet y la Comisión Nacional de Investigaciones sobre Agroquímicos. Seis capítulos y 130 carillas que recopila estudios y donde es recurrente una conclusión: la necesidad de investigaciones sobre los efectos del glifosato. No se define si es inocuo o perjudicial. Investigadores y científicos que estudian el tema se mostraron sorprendidos por el documento y señalaron críticas. “El objetivo del informe implica una visión reduccionista y fragmentaria que pretende simplificar una situación compleja, excluyendo al sujeto y parcializando la construcción del conocimiento. El informe es una simple enumeración de bibliografía, con muy poco análisis crítico, reflexivo y comparativo de sus resultados”, aseguró la doctora en Ciencias Naturales Norma Sánchez, profesora titular de Ecología de Plagas de la Universidad Nacional de La Plata e investigadora independiente del Conicet.

El glifosato es el agroquímico base de la industria sojera y está cuestionado desde hace una década por sus efectos adversos en la salud y el ambiente. La presidenta Cristina Fernández creó en enero pasado la Comisión Nacional de Investigación para que estudie la problemática.
El informe analiza temas puntuales y contrapone bibliografías. Lo central: relativiza la absorción dérmica del glifosato, la toxicidad aguda y los posibles efectos cancerígenos. Reconoce que los estudios que señalan al glifosato y sus componentes como dañinos para mamíferos son abundantes y confiables, y admite que las únicas dudas provienen de científicos de Monsanto, la principal empresa involucrada. Los datos sobre abortos espontáneos, fertilidad reducida y malformaciones son aceptados, pero advierte que hay insuficiente información.
También aborda la “experimentación en mamíferos no humanos”, pero pide estudios nuevos. Considera que “la toxicidad sobre organismos terrestres es leve o moderada”. Deja claro que existen residuos del agroquímico en suelos y aguas, pero no define si son tóxicos o inocuos. Observa el mayor riesgo ambiental de la soja transgénica por sobre la convencional y, por la resistencia de malezas, se confirma la creciente necesidad de cada vez mayor cantidad de glifosato y agroquímicos cada vez más potentes.
Las críticas al informe apuntan a que utiliza bibliografía sesgada, recorta la problemática y equipara estudios de Monsanto con trabajos de científicos independientes. El principal cuestionamiento apuntó a la ausencia en el informe del principio precautorio, la exigencia legal, ante incertidumbre, de prevenir posibles consecuencias en la salud y el ambiente. “Esto quiere decir que debe suspenderse la aplicación del producto en cuestión hasta tanto se realizan los estudios pertinentes que demuestran su inocuidad. No es ético ni razonable investigar una vez que el daño ya está hecho y es irreversible”, sostuvo el bioquímico y jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Raúl Horacio Lucero.
El informe del Conicet cita reiteradamente un trabajo de Gary Williams, Robert Kroes y de Ian Munro de 2000. Lo referencia en 32 oportunidades y lo utiliza como escudo ante los estudios críticos sobre glifosato. “La recopilación de Williams fue patrocinada por la empresa Monsanto. El mundo académico lo sabe. Aun así, en el informe muchas investigaciones independientes resultaron invalidadas por las observaciones realizadas por Williams para Monsanto”, lamentó Fernando Mañas, becario del Conicet, especializado en daño genético producido por glifosato, citado en el informe y con tres publicaciones internacionales en la temática.
La página 67 del informe reconoce que, “utilizando la misma información que acepta y difunde Monsanto”, la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) clasificó al glifosato como perteneciente al “Grupo E” (sin evidencia de efecto carcinogénico en humanos). El investigador Fernando Mañas explicó que “las investigaciones como la de Williams, a pedido de Monsanto, sirvieron para que la gran mayoría de las agencias regulatorias clasifiquen el herbicida como de baja toxicidad. Así actuó también el Senasa”.
Con trabajos publicados sobre el tema, Sánchez introduce otros dos elementos. “El informe presenta una visión netamente productivista cuando habla del uso del glifosato en el sistema productivo. Subestima aspectos ecológicos, sociales y económicos fundamentales y estrechamente ligados a la sustentabilidad agrícola. No se mencionan libros, informes y artículos publicados que fundamentan estos aspectos”, denuncia. “No sólo no completa el análisis de la profusa bibliografía con referato disponible, sino que menciona literatura gris muy sesgada”, advirtió el profesor titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba y Premio Nobel Alternativo 2004, Raúl Montenegro.
Página/12 se comunicó con las distintas instituciones que conforman la Comisión Nacional. Desde la Secretaría de Medio Ambiente no hubo respuesta. La Gerencia de Comunicación del INTA explicó que opinará cuando la Comisión Nacional autorice. Desde el INTI aseguraron que “la institución cree haber realizado todos los aportes posibles a la Comisión desde su mirada de tecnología industrial y su participación dejó de ser operativa. No participa más de la Comisión y, por ende, no firmará ningún informe que fije políticas a futuro que no son de su competencia directa”.
“El informe debió ser sometido a referato”, advirtió Montenegro. “Las conclusiones son inconsistentes y confusas”, resumió Sánchez y lamentó que el informe “parece ignorar que la ciencia es una construcción social que debe cuestionar aspectos éticos y contribuir a alterar políticas de acción que no conduzcan al bien común”.

martes, 1 de septiembre de 2009

"En poco menos de quince años, el consumo de glifosato se multiplicó 180 veces"

Fuente: ADITAL (http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=40668)

Entrevista: Graciela Cristina Gómez

La abogada ambientalista y escritora argentina Graciela Cristina Gómez es una de las militantes más calificadas cuando el tema en cuestión es el uso indiscriminado de agrotóxicos, principalmente en lo que se refiere a la utilización de glifosato. En entrevista con Adital, ella habla sobre la situación en Argentina, país donde los movimientos ambientales patrocinan una lucha ardua contra los daños causados por sustancias nocivas a la salud del ser humano y del medio ambiente como un todo.

Adital - Cuando el asunto es el uso indiscriminado de agrotóxicos, Argentina es uno de los países que menos acata las consideraciones ambientales sobre los daños causados por esas sustancias. Ante este panorama, imaginamos que la lucha de los abogados ambientalistas y de los propios movimientos ambientales va en contra de los intereses de empresas poderosas, como es el caso de la Monsanto. Una lucha injusta. Nos gustaría que hablara un poco sobre ello.

Graciela Cristina Gomez - En efecto, el colega Mariano Aguilar, lo traduce como "David contra Goliat", están muy confiados de su fuerza, ése es su error. Una honda no usaremos, pero la realidad empírica, el efecto cascada de miles de denuncias, y la negación de la evidencia que ya no se puede esconder a la sociedad, harán que caiga por su propio peso. Pretender tapar el sol con una mano es lo que demuestran organismos como el Senasa, Aapresid o Casafe.

Nos importa muy poco sus intereses, los intereses de políticos, legisladores, ministros que deberían renunciar o secretarios minimizando el tema, queriéndonos "incluir" que en realidad es "excluir en salud" en éste tema o, glaciares o minerías a cielo abierto. Actúan como mercenarios y muchos de ellos forman parte del monopolio de los medios, al servicio de la multinacional. Es una vergüenza que una Comisión de salud de Diputados desconozca lo que está sucediendo, a esos ineptos les pagamos su dieta, deberían renunciar, porque siendo médicos muchos de ellos son cómplices, de otra manera no se entiende que no actúen.

Adital - ¿A qué nivel se da la connivencia de esos proyectos vinculados a la soja transgénica con los órganos del Gobierno? ¿Hay muchas denuncias sobre la complicidad de las autoridades argentinas?

Graciela Cristina Gomez - Es a todo nivel, hay científicos, médicos, Universidades, políticos, periodistas, y parásitos enquistados en el mismo estado, atacándonos y presionando de una u otra forma, para callarnos, minimizando o tratando de casos aislados los miles de niños con malformaciones, cáncer, enfermedades respiratorias, alergias y un inumerable listado de patologías denunciadas por los Doctores Gomez Demaio, Paramo, Lucero, Gianfelici y médicos rurales de cada provincia.

Inclusive el Colegio de Ingenieros Agrónomos denunció 100 casos de nacimientos con malformaciones por año en Santiago del Estero, mientras otros colegiados, aeronovegantes, productores y organismos que ven afectado su status quo, mediante "aprietes" y todo tipo de mensajes subliminales, o aplicando la censura pretenden cegar la información que brindamos, amedrantando nuestro accionar. Sin lograrlo, por supuesto.

Es indignante ver funcionarios y políticos viajando a congresos, aceptando de Acsoja un "all inclusive", asisten a sus reuniones en las Bolsas de Comercio o Sociedades Rurales, deciden con ellos la legislación a aplicarse o a reformarse a espaldas del pueblo, que nunca será el beneficiario de esas tranzas. Los peores casos los vivimos en Santa Fe, es bochornoso escuchar cómo relativizan el tema, no quieren escuchar y nos atacan por informar. La prensa en su complicidad, solo publica el circo de los políticos peleándose entre sí, e idolatran la soja de forma obscena.

Adital - Informaciones dan cuenta de que en la próxima temporada se sembrarán alrededor de 18 millones de hectáreas con soja transgénica. O sea, más glifosato. ¿Cómo están los procesos para la prohibición de esta sustancia en el país?

Graciela Cristina Gomez - En "stand by", suena mejor que "cajoneada". Un secretario de ambiente, que ya debería haber renunciado, opina ante el proyecto que "si se prohíbe algo debe ser con una finalidad", le contestamos que ésa finalidad es la salud del pueblo argentino, evitar un futuro de niños idiotas, como denuncia el Dr Gomez Dimaio, pero su única preocupación es "que no afecte económicamente al país" según expresó en los medios

Por otro lado, desde mi provincia se horrorizan de los datos que aportamos, a los medios cuando gobierno, diputados y médicos no deberían a esta altura del tema, desconocer los porcentajes de enfermos de Santa Fe. Están más preocupados en cómo dividirse los fondos de la soja, mientras la provincia hace agua por todos lados, aún sin una nueva inundación. Según datos de Walter Pengue, para el 2015 la producción podría llegar a un crecimiento de más del 60 % con respecto al promedio de las tres últimas campañas. En cuanto al consumo de fertilizantes total de 6,3 millones de toneladas para el 2015, frente a los casi tres millones actuales. Es una locura, en poco menos de quince años, el consumo de glifosato se multiplicó 180 veces.

Adital - Recientemente se realizó la Jornada del Observatorio del Glifosato. ¿Qué avances concretos presentó el evento?

Graciela Cristina Gomez - Hay un antes y un después de esa jornada, la convocatoria de la Diputada Julia Perié fue de suma importancia, llevar el tema al Congreso de la Nación es una oportunidad que nadie nos brindó antes. El debate realizado y la información presentada fue de tal magnitud y tan abrumadora que muchos presentes expresaron sentir escalofríos de ver las imágenes y datos de bebés con malformaciones que cada expositor, de las distintas provincias, describían con detalle .No dejaron lugar a dudas, sino certezas, de que estábamos allí buscando todos una solución urgente del gobierno.

La gente pide información de la jornada porque la censura se encargó de que no se publique en los medios ,solo el apoyo de Misiones y unos pocos medios independientes informaron el desfile de científicos, médicos y Ongs que ocurría en el Congreso.

Adital - ¿Qué evaluación hace usted del involucramiento de la sociedad en general con este tema? ¿Existen campañas que acerquen el asunto y sus daños a la población? ¿O sólo la población de las regiones afectadas conoce la dimensión del problema?

Graciela Cristina Gomez - No hay campañas, damos charlas en escuelas rurales, en lugares donde nos piden que vayamos con Ongs y el Dr Paramo, pero de parte de las autoridades, y de los pueblos fumigados cuesta sacar una ordenanza, el pseudo-campo domina todas las esferas, mi provincia es un feudo en pleno siglo XXI. Buenos Aires recién se hace eco del tema porque estaban fumigando con glifosato las vías del tren, en plena Capital Federal y hasta detrás de la quinta presidencial, cuando se enteraron que el "matayuyos" es Round Up, adhirieron a nuestra lucha. Esto se repite en todo el país, las municipalidades y comunas lo usan para plazas, parques y bordes de rutas. Eso es complicidad, no es ignorancia.

Adital - En algunos pocos países, a la Monsanto - como principal símbolo de esta cultura nociva - se le ha prohibido plantar soja transgénica, debido a las incertidumbres que todavía rondan la cuestión de los alimentos genéticamente modificados. ¿Piensa usted que el camino todavía es largo como para que se consiga mostrar los verdaderos efectos ambientales, humanos y financieros que estas industrias generan?

Graciela Cristina Gomez - Efectivamente, pero hay un motivo: la complicidad de cada país donde logran penetrar, violando la legislación y el principio precautorio. El genocidio masivo del Plan Colombia, la complicidad de organismos internacionales, llámese FDA y OMS, FAO o quien corresponda regular y advertir sobre estos venenos y los locales cómplices SENASA, CONABIA, CASAFE, entre otros.

Todos miran para otro lado, salen en los medios sin pudor diciendo que el herbicida es más bueno que la sal de mesa. Los invito a todos ellos que se desayunen cada mañana con glifosato y su coadyuvante ,el mismo cóctel que usan para fumigar, y en unos meses hablamos de nuevo…Sabemos lo que produce, pero ellos no pueden demostrar lo contrario, aún con fraudes ni pagando científicos, Goliat tiene los pies de barro, los días contados ,como muchos de ésos funcionarios.